Corredor Fronterizo

“¡A jalar, que se ocupa!”

La llegada de Jaime H. Rodríguez Calderón, El Bronco, a la gubernatura de Nuevo León ha generado una serie de emociones en la ciudadanía que va del optimismo y la esperanza, a la desconfianza de la población que –ante tantas experiencias de gobiernos depredadores– no logra identificarse con su proyecto pese –o quizá justamente por esto– a los dichos populares tan recurrentes en el discurso del ahora gobernador.

La población nuevoleonesa se divide entre aquellos que fueron convencidos por su imagen de Llanero Solitario –como alguna vez se autodenominó– y quienes no olvidan su pasado priista. Hoy ya quedó atrás el candidato y el fin de semana pasado tomó protesta el gobernador de los que sí y los que no creyeron aquello de "la raza paga, la raza manda"; por cierto, la cifra que conforman estos últimos no es menor.

De acuerdo a los datos de la Comisión Estatal Electoral, El Bronco ganó la gubernatura con 48.82% de los votos ejercidos en estas elecciones. Dejémoslo más claro: para el 51.18%, de los que asistieron a las casillas Jaime Rodríguez no era su candidato; si a eso le sumamos el 41.3% de la lista nominal que no participó en estas elecciones entonces alrededor de 2.5 millones de ciudadanos registrados no votaron por su proyecto (ver http://ceeresultadosweb.azurewebsites.net/cg_3_E_1.html).

Consciente de esto, en la toma de protesta El Bronco agradeció por igual a quienes votaron por él y a los que no, los invitó a todos "a jalar, que se ocupa", para construir soluciones y lograr juntos que Nuevo León sea "el mejor lugar para vivir de América Latina".

En su discurso dice que se debe atender 140 mil personas en pobreza extrema y 150 mil jóvenes que están abandonados. Son números discretos cuando se comparan con los datos de pobreza que presenta el Coneval (2015), que, entre otros, reporta que 1 millón 481 mil personas se encuentran con ingresos inferiores a la línea de bienestar, y 1 millón 679 mil 100 con carencia por acceso a la seguridad social en el estado de Nuevo León... y ni hablar de la deuda pública del Estado.

Efectivamente para lograr que Nuevo León sea el mejor lugar para vivir hay que trabajar en las diferentes áreas del desarrollo a partir del acompañamiento ciudadano, lo cual no es tarea fácil si consideramos que, de acuerdo con la ENCUP 2012, entre la mayoría de los mexicanos existe poco interés en la política. Por lo tanto, este Gobierno tiene un gran reto: ganarse la confianza de los suspicaces y refrendar la de quienes lo votaron con convicción.

Sería bueno empezar creando mecanismos de transparencia y rendición de cuentas institucionales que sean accesibles para todos. Poner a jalar a su Gabinete de la mano de la sociedad civil, no sólo con aquella que apoyó su candidatura, sino también con esa que será inquisitiva ante cada propuesta, pero que tiene interés genuino por construir un "Nuevo León próspero y justo". Jaime Rodríguez está a tiempo de demostrar a la ciudadanía que se pueden conformar gobiernos eficientes y con honestidad política; puede ser el candil de la casa y mostrar a los diputados y alcaldes la forma en que se restablece la confianza de la ciudadanía en sus gobiernos y clase política.

El actual gobernador tiene la oportunidad de construir esta relación de confianza con la ciudadanía, la cual se forja a partir de un gobierno honesto, eficiente, eficaz e incluyente, y una ciudadanía activa e informada que tendrá la tarea de revisar el desempeño gubernamental en los siguientes años. Los resultados dirán si la fórmula funcionó e hizo posible la creación de un mejor estado para vivir.


Verónica Martínez
Invitada El Colegio de la Frontera Norte