Corredor Fronterizo

La intuición femenina ha muerto

El pasado mes de julio fui invitado a dar una conferencia a casi 200 mujeres en el Tecnológico de Monterrey, como parte de los esfuerzos del Comité de Igualdad de Género de dicha universidad. 

De pie, frente a todas ellas, les lancé una pregunta: ¿Quién de ustedes considera que tiene intuición femenina? Todas, orgullosas, levantaron sus manos y se pudo percibir la emoción y el orgullo de sentirse poseedoras de ese tesoro, exclusivo de las mujeres, que las hace diferentes de los hombres. La alegría era evidente, creían que íbamos a alabar su don.

Después de unos segundos, les pregunté: ¿Qué pensarían si les dijera que la intuición femenina es un mecanismo de control masculino para negar la inteligencia de las mujeres? Los murmullos no se hicieron esperar, las mujeres comenzaron a hablar con sus compañeras de a lado, algunas mostrando incredulidad; otras, sorpresa.

Les dije que según la Real Academia Española, por intuición se entiende la facultad de comprender las cosas instantáneamente, sin necesidad de razonamiento. Es decir, si decimos que las mujeres actúan por intuición, entonces no razonan. Si un hombre toma una decisión rápida y brillante es sumamente sagaz e inteligente, pero si lo hace una mujer, sólo tiene intuición. Los hombres sólo aceptamos que tenemos intuición para los negocios, porque es un refuerzo a nuestra figura de proveedores y para nosotros cualquier otro tipo de intuición es femenina.

Esa capacidad que tienen las mujeres de procesar información escasa, compleja y frecuentemente contradictoria en poco tiempo no es intuición, es inteligencia. Si yo le digo a mi madre, suegra, esposa, hermanas, tías, cuñadas, hija, sobrinas, alumnas o compañeras de trabajo, que tienen muy buena intuición, las estoy ofendiendo.

Muchas mujeres se niegan a perder ese reconocimiento social asociado a la intuición, la equiparan al monopolio de crear vida. Nadie les está robando nada, no ocupan que nadie les dé nada. La intuición femenina es un estereotipo de género y como tal debe ser combatido.

El papel de las universidades es vital para lograr la igualdad de género en nuestra sociedad. Un primer paso en esta labor es que dentro de nuestras aulas no se reproduzcan estereotipos de género. Se comienza por sustituir la inteligencia de nuestras estudiantes por la intuición femenina, y se termina dejándolas fuera de los espacios de discusión y de decisión. Creer en la intuición femenina en una universidad es una contradicción.

Al terminar mi conferencia les hice a todas las mujeres la misma pregunta que al inicio, ahora nadie levantó la mano. ¡La intuición femenina ha muerto, arriba la inteligencia!

El Comité de Igualdad de Género del Tecnológico de Monterrey es parte del Proyecto para el Fortalecimiento del Liderazgo Femenino en Instituciones de Educación Superior Latinoamericanas y Europeas (Equality), bajo el marco del programa ALFA III de la Unión Europea. Es un orgullo poder colaborar de manera honoraria con los esfuerzos de este comité.

JESÚS RUBIO CAMPOS

Profesor-Investigador de el Colegio de la Frontera Norte