Corredor Fronterizo

Lo incorrecto como ley

Abengoa, compañía española de ingeniería con presencia en más de 70 países, líder en proyectos que utilizan la energía solar para generar electricidad, tiene una deuda de más de 27 mil millones de euros, está en preconcurso de acreedores. Explicar su colapso lleva a analizar diversos factores, entre ellos, el recorte de los subsidios para el desarrollo de energías renovables en España y los límites de la energía solar.

Un mes después de que Abengoa solicitó el preconcurso de acreedores (24 noviembre 2015), en México el Ejecutivo federal promulgó la Ley de Transición Energética (LTE). ¿Examinaron el Presidente, sus colaboradores y los legisladores el caso Abengoa y los límites de la energía solar? Improbable: tienen en mente la cumbre climática de París. Y es que la LTE no se hizo con una lógica energética-económica, sino ecologista radical: hay que cortar la emisión de CO2 que produce la combustión de carbón e hidrocarburos, ya que este gas está provocando un calentamiento global catastrófico.

El caso Abengoa obliga a revisar la estrategia para instrumentar la transición energética en México: ¿Se debe fijar un porcentaje mínimo de consumo de electricidad generado con fuentes renovables a pesar de sus limitaciones? ¿Debe el gobierno subsidiarla o dejar que sea el mercado quien la conduzca? ¿Qué subsidiar en todo caso?

Después de la promulgación de la LTE, los industriales del país anunciaron que se ampararán contra ella, argumentan que los porcentajes fijados aumentarán el costo de la electricidad. No exageran. Incrementar el porcentaje de electricidad en México con fuentes "limpias" significa impulsar el desarrollo de la energía solar, ya que los recursos hídricos, geotérmicos, de biomasa e incluso eólicos no son abundantes. La insolación es alta, el problema es que los costos de la tecnología siguen siendo elevados y los rendimientos bajos. El Departamento de Energía de Estados Unidos publicó en 2015 datos que comparan los costos nivelados de generar electricidad hacia 2020 con diferentes recursos, así el costo (redondeado) de usar carbón es de 95 dólares/MWh, de la solar fotovoltaica de 125 dólares/MWh y de la termosolar de 240 dólares/MWh. Si se va a aprovechar infraestructura existente, el costo para el carbón baja a 71 dólares/MWh, para la solar fotovoltaica a 80 dólares/MWh y para la termosolar a 83 dólares/MWh. Al comparar todos los recursos, la solar tiene los costos más altos. Más aún, el factor de capacidad de una planta convencional de carbón es de 85%, de una instalación solar fotovoltaica en promedio de 25% y de una termosolar de 20%. Invertir en energía solar cuesta más y no resuelve el problema energético. No es negacionismo, es matemática y energía neta. Es incorrecto, financiera y técnicamente, e incluso ecológicamente si no se considera la cantidad de espacio que demanda la instalación de granjas solares, imponer un porcentaje ignorando esto. Y ver televisión con fotoceldas no nos hace crecer.

También es incorrecto, además de absurdo, fijar multas para el sector productivo si no reporta su emisión de CO2, ya que la cantidad que reduzca será en vano, debido a las emisiones sólo de China, que seguirá quemando carbón.

Es absurdo que por combatir a un gas que no calentará desenfrenadamente al planeta, y es fundamental para la vida, se complique más a la economía. El CO2 reemite el calor proveniente del Sol que irradia la Tierra, pero esa reemisión está regulada por la capacidad de absorción del infrarrojo del propio gas y del vapor de agua, junto con las nubes: si está nublado no hay mucho calor que absorber. Decir esto es herejía.

Los sacerdotes climáticos tienen altares en Los Pinos. Veremos si los tienen en la Suprema Corte.


Armando Páez García
Profesor-investigador de El Colegio de la Frontera Norte en Matamoros