Corredor Fronterizo

Día Mundial del Agua: consumo y reutilización en Nuevo León


Este 22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua. El tema destacado por Naciones Unidas este año para la conmemoración es: cómo reutilizar hasta un 80% del agua que se desperdicia en las ciudades, la agricultura y otras actividades (www.worldwaterday.org/). Considerar el uso de aguas residuales cuestiona lo que algunos autores llaman el modelo lineal del agua: consistente en extraer agua de las fuentes naturales, tratarla para consumo humano, distribuirla en el sistema, recolectar las aguas residuales y finalmente, y en el mejor de los casos, tratarlas y depositarlas en ríos y arroyos. Bajo este enfoque las aguas residuales son, eso, residuos y se desechan. Cuando las fuentes se agotan, se buscan nuevas; a mayor profundidad si son subterráneas o más lejos si son superficiales. Este modelo, además de implicar muy altos costos, no es una opción sostenible bajo condiciones de escasez e incertidumbre en la disponibilidad de agua. El 14 de marzo, la Comisión Nacional del Agua determinó la condición de sequía severa, extrema o excepcional en 521 municipios de diversas cuencas de México.

Ante los retos que plantea la incertidumbre sobre la disponibilidad del recurso, se requiere de alternativas en las que la visión lineal del uso del agua en las ciudades (y otros usos) se transforme en un modelo circular que aproveche las ventajas de los ciclos naturales. Una de estas posibilidades es el tratamiento y uso de las aguas residuales para aprovechamientos que no requieren potabilización como riego de parques, uso industrial y otros.

Esta nueva perspectiva parece ser retomada, aunque parcialmente y de manera temporal, en la actual planeación hídrica en Nuevo León. El Programa Hídrico 2030 (PH2030) propone una estrategia basada en fortalecer fuentes de abasto a corto plazo; hacer más eficiente la distribución, mejorando la sectorización; optimizar el sistema de saneamiento e incentivar el reúso del agua. Este programa tendrá un costo estimado de 7,603 millones de pesos, menos de la mitad del proyecto Monterrey VI. Como resultado de esa estrategia se contempla obtener un caudal total de 3 m3/s que, se asegura, será suficiente para satisfacer la demanda del AMM a 10 años. Sin embargo, para cubrir los requerimientos de agua proyectados al año 2045, se afirma que la única opción es construir el polémico acueducto del río Pánuco a Monterrey. El PH2030 constituye un avance al considerar la venta de hasta 3 m3/s de agua residual tratada para su aprovechamiento en la industria y una distribución más eficiente que permitirá recuperar 900 L.P.S. para el 2017. Sin embargo, aún hace falta cambiar ese enfoque tradicional de abasto que mantiene patrones de consumo y un crecimiento de la ciudad al costo (económico y ambiental) que sea necesario.

Dos elementos que hacen falta en esta estrategia son: incentivar un consumo racional y desincentivar el crecimiento del área urbana. En el AMM se reportan por SADM consumos promedio de 220 litros por habitante por día, consumos mucho mayores se registran en las zonas con ingresos más altos, por lo que es necesario incentivar un consumo racional adecuado a las condiciones de escasez de la región. El crecimiento acelerado de la población y del área urbanizada se toma en el PH2030 como tendencia inevitable y por lo tanto, se asume que habrá que ampliar infraestructura y asegurar un mayor caudal. ¿En qué medida es viable mantener ese “crecimiento acelerado” bajo las condiciones de escasez e incertidumbre de la disponibilidad de agua?

Ismael Aguilar-Benítez

Profesor-Investigador de El Colegio de la Frontera Norte