Corredor Fronterizo

Saludos a tu familia…

El título de este artículo es una frase de cortesía que se usa frecuentemente y que hace referencia a la entidad denominada familia con la que se supone todo mundo cuenta. Ante la reciente conformación de la Comisión de la Familia en el Senado de la República y la existencia de varios Institutos Municipales de la misma, vale la pena reflexionar sobre el concepto. Una primera definición alude a ésta, como un grupo de personas directamente ligadas por nexos de parentesco, cuyos miembros adultos asumen la responsabilidad del cuidado de los hijos. Pero el modelo tradicional de padre, madre e hijos se está modificando a pasos acelerados.

Basta una mirada a mi entorno inmediato para encontrar muchos y muy variados modelos, empezando por yo misma, que como otras personas, por motivos laborales deben alejarse de su círculo inmediato, conformando entonces dos familias: la de origen, que vive en otra ciudad, y la que se ha ido formando por las personas que me rodean, amigos y amigas, compañeros (as) de trabajo, vecinos, esta es otra forma de familia. Pero hay más tipos: la pareja entrañable de amigos que constituyen uno de los matrimonios más sólidos que conozco, con más de veinte años de unión, que no tienen hijos. Recientemente una pareja de amigos varones, legalmente casados, fueron padres de una niña concebida en el extranjero, gracias a los adelantos de la ciencia y al amparo de una legislación más avanzada que la nuestra. Está también el amigo viudo, que vive con sus hijos y nietos.

También conozco a una mujer soltera que está en proceso de adopción y que pronto será madre soltera de esta manera, al igual que otra amiga que lo será con un hijo o hija engendrado mediante reproducción asistida. Y está también la pareja de mujeres que son madres de un niño concebido por una de ellas, y la pareja de varones y la de mujeres, a quienes el tema de los hijos los tiene sin cuidado.

Por otra parte, las estadísticas demuestran que las parejas que se casan, se separan cada vez con mayor frecuencia y así hay familias formadas por padres o madres divorciados y con hijos, que frecuentemente se unen en segundas nupcias y configuran familias compuestas. Asimismo, ante la crisis económica, una estrategia generada por los sectores más desfavorecidos es vivir todos alrededor de un mismo núcleo, conformando así una familia extensa. También están aquellas integradas por las niñas, niños o adultos en condición de abandono, que pactan familias con sus semejantes. Estas son sólo algunas formas, aunque seguramente hay muchas otras.

Por eso, la próxima vez que hablemos de familia, debemos plantearnos primero de qué tipo estamos hablando. Una última reflexión es que observamos una distancia todavía muy amplia ente la realidad cambiante y las instituciones públicas y sociales: escuela, salud, recreación, que no terminan de adaptarse a las nuevas formas emergentes.

SOCORRO ARZALUZ SOLANO

Profesora-Investigadora de El Colegio de la Frontera Norte