Corredor Fronterizo

Residuos electrónicos: nada para halagar

Las sustancias que contienen están consideradas como peligrosas y generan problemas de salud.

Datos recientes sobre los residuos electrónicos generados en México nos ofrecen un panorama poco halagador sobre este tema. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Ecología, consignados en nota de Angélica Enciso de la Jornada del día 19 de enero de 2015, de los residuos electrónicos generados en el país, el 40 por ciento se encuentra almacenado en las casas, el 50 por ciento se va a los basureros y sólo el 10 por ciento se recicla. De acuerdo a las cifras dadas, en 2010 se generaron 307 mil 224 toneladas. En ese sentido, la mitad de ellos van a parar a los sitios de la basura que en su gran mayoría en el país son lugares que no reúnen las condiciones adecuadas para el manejo de este tipo de residuos. Por ejemplo, en Tamaulipas se ha reconocido que de los poco más de 33 municipios con rellenos sanitarios, sólo el de Nuevo Laredo opera en forma eficiente.

En el peor de los casos este tipo de residuos (de aparatos de televisión, celulares, computadoras, entre otros) pueden parar en los basureros clandestinos, agravando la problemática ambiental. Entre otras cosas, porque las sustancias que contienen están consideradas como peligrosas y pueden generar problemas graves de salud y ambientales ante su manejo inapropiado. En ese sentido, sustancias como mercurio, plomo, cadmio, cromo, berilio, entre otras, pueden ser fuente de contaminación del aire, agua y el suelo.

En ese contexto donde gran parte de los residuos electrónicos van a dar a los basureros, ya sea a través del sistema de recolección de los residuos sólidos urbanos o mediante su disposición irresponsable por parte de la población en ese tipo de lugares, uno de los actores que intervienen en su manejo son los denominados recicladores informales. Se hace necesario conocer más sobre el papel que juegan estos recicladores, quienes recuperan material de los aparatos eléctricos y electrónicos para vender (como aluminio, cobre, plástico, entre otros) y obtener ganancias económicas para su sustento, pero por lo general hacen un manejo inadecuado de ese tipo de material (por ejemplo la quema de cable para obtener el cobre), contribuyendo a mantener la problemática ambiental y de la salud (no sólo para los recicladores, sino también para la población en general).

Así, el uso y consumo (sea en el comercio formal o en el informal como en las denominadas pulgas que en la frontera venden productos usados –desechados–, traídos de Estados Unidos) de toda gama de aparatos eléctricos y electrónicos para el bienestar y la comodidad de la población, productos que hoy en día se recambian en menor cantidad de tiempo, genera cada vez más cantidad de basura electrónica.

En ese escenario, como se mencionó, el panorama es nada halagador, pues sólo el 10 por ciento de los residuos generados en el país se reciclan. De ahí la importancia de contar con programas de manejo y reciclaje de esos desechos.

JESÚS FRAUSTO ORTEGA

Profesor-Investigador de el Colegio de la Frontera Norte