Corredor Fronterizo

La Reforma Laboral y el empleo formal

El 8 de noviembre del 2012 se aprobó con modificaciones, la propuesta de Reforma Laboral (RL) del presidente Calderón. Han pasado casi dos años y sería importante empezar a evaluar su impacto en el mercado laboral.

Uno de los objetivos de la RL era la creación de más y mejores empleos formales. No es necesario revisar datos para darnos cuenta que este objetivo no se ha logrado. Incluso las propias autoridades correspondientes tampoco creen que por sí misma la RL generaría más empleos formales. Por eso surge en julio del 2013 el programa de Formalización del Empleo que en realidad ha tenido sus límites debido a que la tasa de informalidad no ha bajado de forma significativa. En este año, el Gobierno Federal, por medio del IMSS y el SAT, están promoviendo el programa Crezcamos Juntos que busca atraer a los trabajadores por cuenta propia informales para que se formalicen a cambio de disfrutar de las prestaciones del empleo formal.

De entrada este programa ya registró un crecimiento descomunal de lo formal, porque incorporaron a los millones de Repecos a esta nueva modalidad. No obstante quedan dudas, debido a que no se consideran a otros grupos como por ejemplo los trabajadores informales de empresas formales.

Mientras tanto, la RL sigue recibiendo críticas, tanto del sector obrero, como del empresarial, principalmente debido a la poca creación de nuevos empleos; a los aumentos raquíticos del salario y al impacto contraproducente de la Reforma Fiscal.

Uno de los aspectos interesantes de la reforma era la posibilidad de diversificar las modalidades de empleo, y con ello, las alternativas que tendrían los trabajadores al momento de la búsqueda de empleo. En este sentido, la contratación se personalizaría de acuerdo a las características del trabajador: si es estudiante podría trabajar con horarios flexibles según sus compromisos educativos; la ama de casa podría compaginar sus compromisos domésticos con los nuevos tipos de contrato que se les ofrecieran, etcétera.

Así, la reforma garantizaría que, a pesar del tipo de modalidad de empleo existente (incluyendo el outsourcing), el trabajador tendría seguridad social y prestaciones semejantes a los del trabajador de planta y tiempo completo. Lo que haría esta reforma sería formalizar los empleos temporales; por horas, de subcontrato, etcétera.  

El INEGI no presenta datos sobre las diferentes modalidades posibles que nos ayudaría a empezar a visualizar los avances o retrocesos de la RL. No obstante, el aumento del empleo temporal formal en este periodo (del 2011 al 2014) solamente ha sido de 1%, y si nos referimos sólo al tipo de contrato que prevalece en los trabajadores asalariados, nos damos cuenta que en el 2011 el 49% de los asalariados (14 millones aproximadamente) no tenían contrato escrito, mientras que en el 2014 el peso de estos trabajadores en el mercado laboral es del 45%. Lo que indica que todavía la mayoría de los empresarios siguen sin utilizar la reforma para formalizar a sus trabajadores, prefieren seguir con las mismas formas de empleo que les han permitido tradicionalmente ahorrarse algunos costos laborales como los de la seguridad social. 

MARIO ALBERTO JURADO MONTELONGO

Profesor-Investigador de el Colegio de la Frontera Norte