Corredor Fronterizo

Mujeres, hacerse la prueba del VIH es una inteligente decisión

A pesar de que han pasado más de tres décadas de la aparición del primer caso de sida en México y las respuestas han sido variadas en cada población clave, desde un punto de vista de Salud Pública, es necesario generar acciones específicas hacia las mujeres para prevenir infecciones y poner fin a la epidemia. Las cifras hablan por sí solas, según las últimas estadísticas del Centro Nacional para la prevención y Control del VIH/sida (Censida), en México el número de mujeres con VIH se ha incrementado más de seis veces al crecer de 6 mil a 37 mil mujeres durante el periodo 1990-2013. La epidemia de VIH en mujeres muestra como principal causa la transmisión sexual, tanto en su acumulado histórico (91%), como en los casos diagnosticados en 2014 (97%).

En el contexto de una cultura machista, esta incidencia de contagio en mujeres responde a una práctica social que deja en el hombre la decisión sobre usar condón. Desde una heteronormatividad que proclama la exclusividad sexual al formar parte de una pareja estable, se infiere que no es necesario usarlo. De tal manera que cuando se solicita el uso del condón, la petición suele ser tomada como una falta de respeto o desconfianza. Considerando la existencia de condiciones de desigualdad entre hombres y mujeres, resulta casi impensable o con pocas probabilidades que sea ella quien haga la petición, temiendo se le revierta con violencia. Lo mismo ocurre con la posibilidad de sugerirle a su compañero hacerse la prueba del VIH.

Hallazgos epidemiológicos indican que en el caso de las mujeres heterosexuales mayormente monógamas, pueden contagiarse cuando su pareja adquiera el virus del VIH por tener sexo con otras mujeres o con hombres, o por el intercambio de jeringas con personas que se inyectan drogas. Para reducir este riesgo, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) ha encontrado que más del 90 por ciento de las nuevas infecciones por el VIH podrían prevenirse con pruebas de detección y diagnóstico de la infección, por lo que se recomienda la realización voluntaria de la prueba del VIH a todas las personas de 15 a 65 años.

Cuando una mujer se realiza la prueba del VIH de manera voluntaria avanza en un proceso de concientización acerca de la forma más segura y efectiva de proteger su cuerpo y su salud. Sin embargo, existen barreras que hacen difícil a amplios sectores de mujeres decidir hacerse una prueba del VIH. Las razones son diversas, algunas pueden ser de tipo personal como: la falta de percepción de riesgo "a mí nunca me va a pasar porque mi pareja me es fiel", tienen temor al estigma social, miedo al resultado. Por otro lado, se reconocen barreras de tipo organizacional, como la falta de capacitación y sensibilidad por parte de los profesionales de la salud, la poca confiabilidad de las organizaciones, la falta de información de acceso a la prueba, el tiempo de espera de los resultados de la prueba del VIH; entre otras.

A pesar de esto, ¿Cuánto te quieres arriesgar? ¿Si no lo tienes, por qué no hacerte la prueba del VIH? Toda mujer, incluso estando en una relación heterosexual monógama y estable, tiene la responsabilidad de preservar su salud asumiendo plenamente el control de su cuerpo. Nunca te arrepentirás de haberte hecho la prueba del VIH, pero sí puedes arrepentirte de no habértela hecho a tiempo. Así que, cuando las mujeres decidan hacerse la prueba del VIH de forma voluntaria, habrán tomado una decisión inteligente y consciente.


Dora Julia Onofre Rodríguez
Profesora-Investigadora de El Colegio de la Frontera Norte