Corredor Fronterizo

Migración y desarrollo en Centroamérica

Recientemente los presidentes de Guatemala, Honduras y El Salvador, los países centroamericanos con más migración hacia los Estados Unidos, se reunieron con el presidente Obama para buscar soluciones a la migración centroamericana, especialmente de los menores de edad.

Pero ¿cuál es la solución? ¿desarrollo económico regional? o ¿deportaciones masivas para inhibir mayor emigración? Las declaraciones de EU establecen la necesidad de vincular el tema de la migración con el desarrollo, es decir, a mayor desarrollo menor migración.

La Conferencia Regional para la Migración fue instaurada en 1996 como un foro multilateral de diálogo donde participan los países centroamericanos y Norteamérica. Aquí se ha insistido en la necesidad de mejorar la situación económica y de seguridad en Centroamérica, pero una constante y creciente migración centroamericana indican el fracaso de toda política regional. Otro intento de impulsar el desarrollo regional como inhibidor de la inmigración centroamericana fue el Plan Puebla Panamá. Los bajos índices de desarrollo humano, tanto del Sureste mexicano como de Centroamérica se vincularon a una migración constante y en crecimiento, de ahí que surgieron planes tanto de política migratoria para reforzar fronteras como planes de desarrollo económico. Sin embargo, la evolución de la política hacia el Sur derivó hacia el refuerzo de las fronteras dejando a un lado los beneficios económicos que significan las remesas, así como la importancia de los trabajadores transfronterizos en la economía regional en nuestra frontera sur.

La inmigración centroamericana está compuesta principalmente por trabajadores transfronterizos que provienen de Guatemala, Honduras y El Salvador. Alrededor del 90% de la población migrante que ingresa por Guatemala a México son documentados, ya sea como trabajador fronterizo o como visitante regional. Esta población proviene en su mayoría de zonas que colindan con la frontera sur de México como el Departamento de San Marcos y Huehuetenango, además de otros departamentos fronterizos y tienen una intensa interacción con el estado de Chiapas a donde se dirigen para trabajar temporalmente o de visita. Los principales sectores de actividad económica de los migrantes guatemaltecos en México son el agropecuario, el comercio y la construcción, esto debido a sus propias características socio-demográficas. Cerca del 30% de la población migrante es menor de 24 años y la mayoría son hombres con un nivel de escolaridad muy bajo, cerca del 60% logró menos de cinco años de educación formal.

Las cifras nos indican que al menos una gran parte de la población centroamericana que ingresa a México está motivada por la misma dinámica económica transfronteriza, por lo tanto mayores obstáculos significan romper con la propia naturaleza de la zona. De ahí la importancia de vincular la migración con el desarrollo integrado en las políticas migratorias de los países de recepción y de tránsito.

JOSEFINA PÉREZ ESPINO

Profesor-Investigador de el Colegio de la Frontera Norte