Corredor Fronterizo

Metrópolis: el botín urbano

Las metrópolis mexicanas deben dejar de ser el “botín urbano” de unos cuantos especuladores para transformarse en generadoras de desarrollo sustentable en lo económico, lo social y lo ambiental para la población de hoy y de mañana. La Zona Metropolitana de Monterrey (ZMM) es un complejo artefacto generador de riqueza. Genera riqueza por sus actividades económicas, su manufactura, su “mentefactura”, su comercio y sus servicios. La ZMM también produce riqueza por su crecimiento urbano. Las plusvalías de los bienes raíces son cuantiosas y se gestan, en parte, por nuevas obras e infraestructuras públicas y privadas.

La ZMM, la metrópoli más productiva de México, es por su economía dinámica y diversificada una colectividad urbana muy rica. No obstante, como sucede con la distribución del ingreso, la riqueza urbana también está mal distribuida y los contrastes urbanos resultantes son terribles. Las plusvalías, que se legitiman por la planeación y gestión urbana gubernamental, tienden a concentrarse en pocos beneficiarios. Estado y municipios reciben migajas de estas plusvalías a través de los derechos aplicables y del impuesto predial. La ZMM vive de participaciones y obras federales.

Previas reformas jurídicas, debiera existir en el Gobierno Federal, quizás en la Sedatu, alguna oficina con economistas capacitados en realizar el cálculo de las plusvalías generadas por las grandes inversiones públicas en el desarrollo territorial y urbano de regiones, ciudades y metrópolis del país –y la identificación de las propiedades e inmuebles beneficiados– como ejercicio en el último año de cada sexenio. Con base en ello, el Gobierno Estatal con los Gobiernos Locales de la ZMM aplicarían un impuesto por plusvalía a los propietarios de grandes baldíos e inmuebles vacíos e infraestructurados dentro y en la periferia de la ZMM. Bienes raíces con madurez urbana para ser aprovechados, y cuyo valor hubiese aumentado gracias a las plusvalías acumuladas durante el sexenio respectivo. Además, tales cálculos servirían para incrementar o disminuir anualmente un porcentaje al impuesto predial de los referidos inmuebles, según continúen o no desocupados al inicio del siguiente sexenio, fomentando así su aprovechamiento urbano.

Mecanismos fiscales de este tipo permitirían alcanzar el objetivo del Programa Nacional de Desarrollo Urbano 2014-2018 y del Programa Estatal de Desarrollo Urbano Nuevo León 2030, de construir una ZMM más compacta. Una ZMM que aproveche mejor sus infraestructuras, equipamientos, líneas troncales de transporte público y servicios diversos, optimizando recursos y generando mejores condiciones de vida para su población. Atender las necesidades de la ZMM reclama financiamiento que va más allá del insuficiente Fondo Metropolitano federal. Urgen fórmulas equitativas y transparentes para distribuir las cargas y los beneficios del crecimiento urbano para transformarlo en un desarrollo urbano sustentable.

ROBERTO GARCÍA ORTEGA

Profesor-Investigador de El Colegio de la Frontera Norte