Corredor Fronterizo

Crisis migratoria actual: reparto de responsabilidades

La emergencia migratoria actual no sólo se vive en Europa, la crisis migratoria se vuelve cada vez más apremiante en Centroamérica y en nuestro país. Los años pasados, la situación de los desplazados sirios y la respuesta de los países europeos para aceptar cuotas de refugiados alimentaron el debate mundial sobre la problemática; recientemente lo hace también el resultado del brexit.

El año pasado, la imagen del niño Aylan ahogado en las playas de Turquía brincó en la conciencia colectiva; de la misma manera lo hizo el principal argumento de los partidarios, en el Reino Unido, de abandonar la Unión Europea: la enorme carga fiscal que les significa la inmigración a los británicos en su presupuesto público.

El tema genera amplia controversia por las implicaciones económicas, sociales y políticas de la migración. Por la responsabilidad de los estados frente a la movilidad de población, por el sentimiento antiinmigrante que en algunas comunidades genera la misma problemática, y por las miles de víctimas durante el proceso.

Para México, la situación de desplazamientos y movimientos migratorios de centroamericanos tiene grandes implicaciones. Nuestro país juega un papel relevante por ser un país de destino y tránsito para la migración proveniente de esa región.

A partir del año 2012 se ha visto un aumento constante en el número de devoluciones anuales que la autoridad migratoria mexicana realiza principalmente hacia Guatemala, Honduras y El Salvador. El año pasado, México efectuó poco más de 155 eventos de devolución, una cifra que no se había visto desde los primeros años del siglo XXI, cuando los desastres naturales en Centroamérica derivaron en que mucha población en esa región se viera obligada a migrar hacia el norte. Incluso la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) estima que los desplazados hoy son más que los movimientos migratorios vistos en los años 80 durante la época de guerrillas en Centroamérica.

El tema es relevante porque México ha jugado un papel estratégico en la política de seguridad fronteriza de Estados Unidos, expandiendo su frontera, desde la frontera norte mexicana hasta la frontera sur del país. Organismos defensores de derechos de los migrantes argumentan que desde 2014, cuando el Gobierno mexicano puso en operación el Programa Frontera Sur para la supuesta protección de migrantes, el resultado ha sido no sólo el aumento de las detenciones y devoluciones, sino también el incremento de los delitos y riesgos padecidos por los migrantes extranjeros que ingresan a México y transitan por el territorio rumbo a Estados Unidos.

Al parecer, la política de control fronterizo y disuasión para los migrantes detenidos y deportados ha tenido poco efecto en su intención de buscar mejores condiciones de vida. Evidentemente son muchos los factores que influyen en la decisión de migrar. La crisis económica, la situación de violencia y el desplazamiento forzado explican la crisis migratoria actual en Centroamérica.

Organismos internacionales llaman a reflexionar sobre el reparto de responsabilidades entre países para lograr una migración segura y digna para las personas. Por ello, las Naciones Unidas llevará a cabo en septiembre próximo la Cumbre sobre Movimientos de Refugiados y Migrantes, donde se espera lograr acuerdos y compromisos, particularmente entre países que reciben migrantes, como México. La ONU lo llama un "pacto mundial sobre el reparto de responsabilidades". Veremos entonces la respuesta de la sociedad y el Estado mexicano.

Blanca Vázquez Delgado
Profesora-investigadora de El Colegio de la Frontera Norte en Nuevo Laredo