Corredor Fronterizo

Kumamoto: ¿Pudo ser cualquiera?

La democracia es para los ciudadanos; las personas organizadas pueden más que los partidos políticos.

Pedro Kumamoto es un joven de 25 años, recién egresado de una licenciatura en Gestión Cultural, quien reunió 7 mil 200 firmas válidas para postularse como candidato independiente a diputado local del distrito 10 de Jalisco y ganó. Eso en sí ya es una buena noticia: Kumamoto es el primer candidato verdaderamente independiente, sin historial partidista, que gana un puesto político a los grandes partidos que disponen de un gran financiamiento y estructura electoral. Su lema de campaña fue: “Los muros sí caen”.

Las razones que Kumamoto presentó para que los ciudadanos votaran por él fueron tres: primera, era el único candidato que no le debía nada a un grupo de poder; segunda, se apoyaría en consultas a expertos y consultas ciudadanas; tres, su objetivo no era ganar electoralmente, sino abrir espacios para la ciudadanía. En este último argumento se encuentra también un mensaje político importante.

El grupo de ciudadanos que postuló a Kumamoto hizo suya la propuesta de una política sin partidos que él les hizo. Cuando a Pedro Kumamoto se le ha preguntado por qué se postuló, su respuesta fue que primero buscaron candidatos ciudadanos que no aceptaron; pero que pudo ser cualquiera, que él sólo es un mensajero. El mensaje según Kumamoto es: la democracia es para los ciudadanos, no para los partidos; las personas organizadas pueden más que los partidos políticos. Un mensaje muy optimista que le llevó a ganar.

Ganó además con un presupuesto asignado de 18 mil 606 pesos para la campaña y finalmente gastó 242 mil pesos, seguramente mucho menos que sus adversarios. Sus compromisos, una vez electo diputado, son que renunciará a privilegios típicos de los diputados como chofer, guardaespaldas, edecanes, etcétera, y que 70% de su sueldo lo utilizará en diagnósticos participativos. Su propuesta es acabar con el enriquecimiento ilícito de funcionarios públicos, haciendo obligatorias la declaración patrimonial, la declaración fiscal y una declaración de intereses. También propone acotar el poder de partidos mediante la ratificación o revocación de mandato, presupuestos participativos y una segunda vuelta para cargos ejecutivos.

El Distrito 10 de Jalisco es uno de los más grandes con un total de 296 mil electores, sin embargo, sigue siendo un poder local y aunque es un mensaje para las cúpulas políticas no es una amenaza real, todavía.

En contraste, en Nuevo León la gran noticia de las pasadas elecciones fue que ganó la gubernatura un candidato independiente, Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco. Rodríguez Calderón fue militante del PRI durante 31 años, fue también alcalde del municipio de García, es decir, es un político con historial partidista y de grupos de poder. Su lema de campaña fue: “La raza paga, la raza manda”. Con un claro elemento populista. El financiamiento público para la candidatura independiente en Nuevo León fue de 383 mil 329.46 pesos con un límite de aportaciones privadas de 49 millones 546 mil 619.81 pesos.

Uno de los cuestionamientos que se le hicieron a Rodríguez fue que rebasó el límite de gastos aprobado; aunque no gastó en televisoras su campaña fue intensa en publicidad. En la última etapa se le unió Fernando Elizondo Barragán, ex militante del PAN y ex gobernador sustituto de Nuevo León. Una alianza de ex priista y ex panista ganó la gubernatura con más de 20 puntos de ventaja en Nuevo León. Si cualquier político con historial de partidos tiene que pagar cuotas de poder, ¿cuáles son las cuotas que se pagarán en Nuevo León? Pronto lo sabremos. Lo que es claro es que en Nuevo León no pudo ser un ciudadano cualquiera el ganador. Sin embargo, quitarles el poder a las cúpulas parece que no es imposible.

ISMAEL AGUILAR BENÍTEZ

Profesor-investigador de El Colegio de la Frontera Norte en Monterrey