Corredor Fronterizo

Homenaje a Juan Pueblito: El oficio del cartonero

Desde hace más de 50 años, Juan Pueblito se levanta cada mañana y camina empujando su diablito para ir en busca del cartón que ha sido desechado por negocios y hogares.

Con más de 80 años sobre su espalda, Juan Pueblito recorre las calles de la ciudad para ser, sin proponérselo, el eslabón más importante en la cadena de reciclaje del cartón.

En este medio siglo gracias a él se han salvado de ser talados casi 100 mil árboles, pues recoge a diario más de 300 kilos de cartón, con la atenta ayuda de los trabajadores de los negocios del Centro Comercial Morelos, quienes le separan esta materia prima del resto de los desechos. Así, en cada día de intenso trabajo, este productivo adulto mayor salva cinco árboles.

Por si fuera poco, gracias a las tres o cuatro vueltas que hace empujando a diario su diablito desde la calle Morelos hasta la colonia Independencia, Juan Pueblito ha evitado la contaminación de millones de litros de agua.

Claro que lo que ha llevado a Juan Pueblito a curtir su rostro y sus manos por las inclemencias del tiempo de Monterrey, así como a poner en riesgo su salud, no es el afán hípster del momento. Su incentivo ha sido tener un trabajo, precario pero digno, que le permita ganarse un peso 50 centavos por cada kilo de cartón que logra rescatar antes de ser enviado a los tiraderos y poder llevar así el pan y sustento a su casa.

El reciclaje de cartón ha dejado de ser una actividad aislada dentro de los mercados laborales urbanos y comenzó a convertirse en una fuente de empleo masivo en América Latina a finales de la última década del siglo pasado, y fue más visible a principios del presente siglo, impulsada por las crisis económicas recurrentes, que desencadenaron altas tasas de desempleo e inflación, y con ello una caída del poder adquisitivo, factores negativos que coincidieron con una mayor conciencia ecológica y sobre todo con un alza en los precios internacionales de las materias primas, entre ellas el cartón, que hicieron que la recolección y venta de este material se convirtiera en un negocio cada vez más rentable.

Bajo este panorama, hombres y mujeres, jóvenes, e incluso niños, de manera aislada, en familia, o en grupos de amigos, comenzaron a salir a las calles de países como México, Argentina, Colombia y Perú, a fin de recolectar la mayor cantidad posible de cartón de las viviendas y negocios, para posteriormente venderlo.

Juan Pueblito no le roba ni le pide nada a nadie. No acude al gobierno en busca de apoyos, ni le anda mendigando a los paseantes y compradores de Morelos. Mientras él tenga fuerza, trabajará, manteniendo esa cultura del esfuerzo que en otra época caracterizó a nuestra ciudad.

Desde aquí mi más sincero homenaje a este hombre, que por sí mismo ha generado mayor valor social que muchos de nosotros.

Hace muchos meses que no lo veo, pero en donde quiera que esté, ¡gracias Juan Pueblito!

Jesús Rubio Campos

Profesor-Investigador de el Colegio de la Frontera Norte