Corredor Fronterizo

Deportación (in)humana: la política migratoria de Obama

Hace unas semanas el presidente Obama declaró que la política migratoria, que ha llevado a más de 4 millones de mexicanos deportados de Estados Unidos desde el 2003, sería revisada para hacerla de manera humana aún dentro de las leyes de inmigración. En términos estrictos, el enunciado parece más una respuesta retórica ante las presiones de líderes hispanos que una acción afirmativa. Incluso las estadísticas muestran que el control fronterizo durante la administración de Obama ha tenido mayor inversión que durante la del ex-presidente Bush, en mayo de 2012, la patrulla fronteriza contaba con más de 20 mil agentes—más del doble que en 2004.

Aún más, con el Presidente Obama, los controles internos de la migración en Estados Unidos significaron el reforzamiento del Acuerdo 287g a partir de 2001 que logró involucrar a la totalidad de los estados en políticas locales de persecución hacia los migrantes. Los efectos de esta política se han intensificado produciendo niveles de deportación históricos. La combinación de leyes federales que fortalecen los presupuestos para el mejoramiento de la infraestructura física y de recursos humanos para el control de fronteras, y las políticas estatales apoyadas a través del Programa de Comunidades Seguras desde 2008, han provocado una tensión anti-inmigrante que afecta principalmente a la comunidad mexicana en Estados Unidos.

A partir de 2008, el Programa Comunidades Seguras fortaleció esta misma política restrictiva que involucra a todos los niveles de procuración de justicia, el desmantelamiento de un sistema jurídico que proteja los derechos humanos de los migrantes, así como la hostilidad a nivel local hacia aquellos que perciben como indocumentados residiendo en Estados Unidos. A manera de ejemplificar lo que esto significa, en términos de migrantes devueltos y deportados, los originarios de México representaron 68% del total de las deportaciones, y tan sólo del año 2008 a 2009 significó un incremento porcentual cerca de 12%. Sin embargo, es el número de deportaciones realizadas a través del U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE) la que va aumentando en relación a aquellos que son devueltos por las patrullas fronterizas. Es decir, mientras el número de cruces pudiera estar disminuyendo son las deportaciones producto del control interno que aumentan.

La crisis económica de Estados Unidos es un gran determinante de la baja de los flujos, principalmente, por su impacto en el mercado laboral con el deterioro del empleo general y de los mexicanos en particular. Para los mexicanos residentes en ese país el incremento del desempleo es aún mayor comparado con el resto de los estadounidenses, con niveles superiores a 10% desde 2009. La reducción de los flujos migratorios depende en mayor medida de la situación económica en Estados Unidos. Sin embargo, para la política nacional de ese país lo importante, es demostrar su eficiencia en el control externo e interno de la inmigración mexicana, primordialmente.

JOSEFINA PÉREZ ESPINO

Profesor-Investigador de el Colegio de la Frontera Norte