Corredor Fronterizo

Conflictos locales, soluciones lentas

A mediados de noviembre de 2012, Elías Rodríguez López y Blanca Élida Guerra Cruz cerraron el camino vecinal con 80 años de antigüedad que conduce a las tierras de varios vecinos con residencia en las comunidades del Ejido del Carrizo, Las Barretas y Hacienda del Carrizo, localizadas al margen izquierdo de la carretera de Ramones a Terán, en las inmediaciones del río San Juan.

Los infractores argumentaron daños a su propiedad por robo, pero las causas del verdadero conflicto es la rivalidad entre la familia Guerra por propiedades de tierras. El alcalde de Ramones dejó en manos del Poder Judicial la solución al conflicto; en consecuencia, demandamos ante el Poder Judicial en Cadereyta, Nuevo León, la constitución de servidumbre legal de paso para tener acceso a nuestras tierras por la vía más rápida, corta y al menor costo.

Bajo el expediente número 793/2013, la demanda por servidumbre fue resuelta a nuestro favor el 5 de febrero del 2014; pero Elías Rodríguez y su esposa apelaron la decisión del juez y el conflicto pasó a una segunda estancia en la Primera Sala Colegiada Civil del Tribunal Superior de Justicia del Estado con el número de toca 73/2014. El 30 de abril se confirma la sentencia y los demandados se ampararon y el Primer Tribunal Colegiado de lo Civil del Cuarto Circuito tendrá que resolver el amparo con el número 322/2014.

El camino cerrado comunica con 180 hectáreas de riego localizadas al margen derecho del río San Juan; es el único camino porque el río impide cruzar maquinaria, transporte de carga y automóviles. En los tiempos de lluvia ni a pie puede cruzarse; para acceder a nuestras tierras hay que rodear 15 kilómetros por caminos de terracería de comunidades lejanas y son intransitables en tiempos de lluvia por el lodo y puentes angostos que impiden cruzar maquinaria pesada como trilladoras y camiones de carga. 

Los campesinos propietarios están indignados por la lentitud del sistema judicial para resolver el conflicto. Encima de escasear el dinero para sembrar las tierras, el bajo valor de las cosechas; hay personas egoístas que se empeñan en dañar al prójimo, al vecino e incluso al pariente con más éxito. Los infractores ni siquiera viven en México, viven en el condado de Hidalgo, Texas; sólo vienen a hacer daño. 

El que suscribe y todos los pequeños propietarios de los ejidos El Carrizo, Las Barretas y Hacienda del Carrizo, que se han visto afectados por este acto sin escrúpulos, les solicitamos muy atentamente a los magistrados que resuelvan el amparo y se abra lo más pronto posible nuestro camino, antes que se presenten las lluvias y antes también que el conflicto llegue a mayores. El problema en ciernes es social y comunitario, los derechos de una persona no pueden estar por encima de la comunidad.

SALVADOR CORRALES C.

Profesor-Investigador de El Colegio de la Frontera Norte