Corredor Fronterizo

Comercio informal en Nuevo Laredo: una mirada

En la práctica, para cualquier persona de la ciudad, la experiencia con esta actividad se presenta en la vida diaria en la interacción con esas prácticas comerciales: vendedores ambulantes de todo tipo en donde se pueden encontrar aguas frescas, elotes, chicharrones y frituras de harina aderezados con su respectiva salsa; puestos fijos y semifijos, que ofertan tacos de carne asada o de barbacoa (de lengua y de cachete), enchiladas, gorditas, flautas, quesadillas, mariscos (cocteles de camarón o las campechanas: camarón y ostiones, aderezados con jugo de limón y su respectiva salsa picante). Por mencionar algunos productos que el nuevolaredense puede encontrar con los comerciantes en alguna plaza o estacionamiento público –o privado–; frente a alguna escuela pública o privada; en la acera o banqueta de alguna vialidad sea en el centro de la ciudad o en cualquier colonia de la misma; o frente a alguna oficina pública.

Como en otras ciudades fronterizas, en Nuevo Laredo igual se podrá encontrar con alguna de las pulgas, así denominadas por esta región del noreste, en donde la gente encontrará todo tipo de productos de segunda mano –incluso nuevos– traídos del vecino país: electrodomésticos, electrónicos, ropa, herramientas, juguetes, entre otros. También podrá adquirir en estos lugares comida variada como chicharrones y carnitas, y nuevamente una gran diversidad de antojitos, así como productos de alguna región específica como quesos, frijol negro y hojas para tamales, de Veracruz; incluso muebles y hasta productos para automóviles.

De la misma manera, ese tipo de establecimientos se podrá encontrar en alguna plaza o parque público; a orillas de las vías del ferrocarril (Pulga de los Rieles, al poniente de la ciudad); en alguna colonia (Pulga San Miguel, en ese fraccionamiento); a lo largo de las aceras de alguna calle o avenida como en la colonia Benito Juárez; frente a alguna escuela (por ejemplo frente a la Primaria Eva Sámano), entre otros.

Más allá de los beneficios económicos, algunos problemas que se generan en ese tipo de actividades son efectos en la imagen urbana de la ciudad, cuestiones de salud pública; problemas de seguridad vial con la invasión de vías públicas; ambientales; entre otros. Las actividades del comercio informal se contemplan, permiten y se regulan desde la propia autoridad: a través de la Dirección de Comercio Municipal. Ante ese tipo de problemáticas, como las señaladas, la administración actual ha emprendido medidas para su reordenamiento, como el proyecto de reubicación de la Pulga los Rieles. En algunos casos, la reubicación no resuelve esos problemas. Por ejemplo, el cambio de los comercios de la Plaza frente al ISSSTE y el Hospital General para la acera de la calle de la manzana contigua a la plaza, representa las mismas problemáticas. Así, el problema del comercio informal es más complejo.

 Jesús Frausto Ortega

Profesor-Investigador de El Colegio de la Frontera Norte en Nuevo Laredo