Corredor Fronterizo

Asentamientos irregulares al otro lado del bordo

En las ciudades fronterizas de Tamaulipas, como en muchas otras del país, la oferta y demanda de vivienda es uno de los principales retos.

Hay miles de viviendas de Infonavit abandonadas (y vandalizadas), a la vez que el Itavu (Instituto Tamaulipeco de Vivienda y Urbanismo) ofrece ayudas para la construcción de nuevas. Justo esta semana se informó que en Reynosa existen 8 mil viviendas en estado de abandono (según la delegación municipal de Infonavit), por una parte, y que el Itavu inició la construcción de 150 como parte de la Cruzada Nacional Contra el Hambre, por otra. A lo que parece ser contradictorio se le debería dar una solución armonizada.

A los dos aspectos señalados, hay que añadir la autoconstrucción de viviendas en asentamientos irregulares, una de las características distintivas de las ciudades mexicanas y de América Latina.

En Matamoros, el Itavu calcula que hay unos 80 asentamientos irregulares, de los cuales nueve están en proceso de regularización. Otros cálculos son menos optimistas y señalan que son más de 200. Sea cual sea la cifra exacta, se da el caso, como es bien conocido, que algunas de estas colonias cuentan con los servicios de luz, agua y hasta pagan el predial, a pesar de no estar regularizadas.

En ocasiones el carácter de irregular (y uno de los obstáculos que dificultan su regularización) deriva de su ubicación en tierras (además, federales), donde está prohibida la urbanización por cuestiones de vulnerabilidad (de las viviendas, los servicios y los habitantes).

Este es el caso de la zona inundable adyacente al río Bravo, ubicada entre el curso fluvial y el bordo de contención, construido justamente para proteger a las poblaciones ribereñas de las crecidas e inundaciones.

En Matamoros existen varios asentamientos en esa franja de protección que poco a poco han ido creciendo y contando con los servicios básicos. Hace unos meses, los habitantes de estas colonias ocuparon la avenida División del Norte, a un lado de la cual se halla el bordo, y reclamaron su regularización. Son un claro ejemplo de urbanismo colectivo y popular: esta semana, sin ir más lejos, los habitantes han estado trabajando en la mejora de los accesos desde dicha avenida. Antes tuvieron que romper el bordo y abrir una entrada, que al día de hoy permite el paso de dos carros, uno en cada sentido.

Sin embargo, no sólo aquellos asentamientos están en riesgo de inundación, sino que al romper el bordo de contención han puesto en riesgo a toda la ciudad. Las recientes lluvias del mes de septiembre ya lo han demostrado. El pasado 15 de septiembre, media ciudad quedó anegada, pero en la colonia Los Pinos la situación se complicó cuando, debido a una ruptura en el bordo, empezó a entrar agua procedente del río Bravo. Una situación tan grave como ésta pone de manifiesto la urgencia de resolver el problema del acceso a una vivienda (y no digamos a una vivienda digna).

XAVIER OLIVERAS GONZÁLEZ

Profesor-Investigador del Colegio de la Frontera Norte