Corredor Fronterizo

La Álvaro Obregón, sumergida por la Línea 3

La siguiente víctima del urbanismo rapaz en Monterrey: la Escuela Álvaro Obregón. Su fundación (1930) queda inscrita en el despegue industrial de Monterrey y la creciente demanda de mano de obra calificada. Hoy es la Preparatoria 3 de la UANL. El edificio cuenta además con unos enormes y hermosos vitrales.

Tiene valor histórico porque es parte de la memoria de la ciudad. Pero no sólo eso, su valor actual tiene que ver con el paisaje que apreciamos a diario, es nuestro derecho a la ciudad, al capital simbólico urbano.

Es plausible ampliar el transporte colectivo, pero hay opciones que no afectan la imagen de la ciudad. Es entendible la combinación de estilos urbanos de diferentes épocas, pero ya no es aceptable atentar contra el patrimonio cultural.

La Línea 3 del Metro, elevada en su mayor parte, pasará frente a la escuela rompiendo la vista del edificio. Ya no será posible apreciarlo en su conjunto. Aunque habría que decirlo: desde hace años la contaminación visual del entorno ya había deteriorado su imagen. Otro impacto negativo, tanto por las obras durante la construcción como por el funcionamiento del Metro, es la vibración que puede afectar los vitrales.  

Las grandes urbes del mundo no construyen infraestructura de comunicación elevada, por el contrario la regeneración de algunas ciudades incluye la demolición de este tipo de obras  (http://www.preservenet.com/freeways/). Nuestros urbanistas y gobernantes son incapaces de aprender de otras experiencias, agregue usted que aún conociendo las tendencias del nuevo urbanismo, es más importante el negocio que la sustentabilidad. Creo que sería mucho pedir que estos iletrados personajes concedieran algún valor a la memoria citadina, dejando de lado los criterios de rentabilidad política y económica.

Sin embargo, hemos visto que cuando se quiere es posible proteger la imagen de puntos de interés para la ciudad. La construcción de los pasos vehiculares en la misma vía hacia el sur (avenida Garza Sada) son elevados, excepto el que pasa frente al ITESM, en la avenida del Estado. Allí fue construido un paso deprimido. Se pudo haber buscado otra opción para la Escuela Álvaro Obregón, pero son diferentes instituciones, diferentes poderes y diferentes sometimientos. ¿Por qué no nos sorprende?

Desafortunadamente mucho de lo que se hace o se deja de hacer en materia de urbanismo sigue dependiendo de las voluntades gubernamentales, mientras la sociedad civil siga en la contemplación, lo que escucharemos serán lamentos de lo que dejamos ir.

CAMILO CONTRERAS DELGADO

Profesor-Investigador del Colegio de la Frontera Norte