Corredor Fronterizo

Acuerdos sobre el cambio climático: ¿la última oportunidad?

El objetivo central fue buscar preacuerdos sobre las metas de calentamiento global.

En noviembre pasado, el organismo conocido como Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) emitió el quinto de una serie de reportes de evaluación que viene elaborando desde el año de 1990, con base al trabajo de un conjunto de científicos reconocidos, y donde se da cuenta del estatus que guardan las condiciones climáticas del planeta.

En dicho reporte sobresalen dos tendencias generales cuya evolución se ha ido confirmado a través de reportes previos: el calentamiento de la atmósfera y los mares y la influencia de las actividades humanas en el cambio climático. Las predicciones incluidas vuelven a poner énfasis (como los anteriores) en los impactos en términos de aumento de temperatura y costos que enfrentará la humanidad si no se toman medidas a tiempo.

Los reportes del IPCC representan un insumo básico para las llamadas conferencias de las partes (COP) que se celebran cada año en los países miembros, y cuya vigésima edición (COP 20) tuvo lugar en Lima, Perú, los días 1 al 12 de diciembre de 2014, justo unas semanas después de la emisión del reporte referido.

A pesar de que formalmente la COP 20 representaba la edición anual de la Conferencia de las Partes, la agenda de la misma se enfocó más a la preparación de su similar a celebrarse en París en diciembre de este mismo año. El objetivo central fue buscar preacuerdos sobre las metas de calentamiento global hacia fines de presente siglo, que conformarían la base de un convenio global a firmarse en París.

Nuevamente, como en anteriores ediciones de la COP, las dos semanas de discusiones fueron dominadas por las agendas e intereses de los grandes contaminadores, principalmente Estados Unidos y China, a pesar de los llamados de urgencia sustentados por los reportes del IPCC, entre ellos el del secretario general de la ONU, convocando a buscar un consenso para limitar a dos grados centígrados el calentamiento global al año 2100. La falta de acuerdos llevó aparentemente a fijar como plazo informal el 31 de marzo para contar con los mismos.

La celebración de la COP 20 dejó opiniones encontradas con miras a la reunión en París. Por un lado hay escepticismo entre especialistas y organizaciones relacionadas con el tema, sobre la disposición de países como los mencionados para aceptar un acuerdo vinculante. Por el otro existen signos que permiten a otro sector mantenerse optimista sobre un ansiado acuerdo multilateral de reducción de emisiones que incluya a todo el planeta. Entre éstos están la meta de emisiones propuesta por la Unión Europea para 2030, y las recientes declaraciones de los presidentes de Estados Unidos y China sobre la necesidad de reducir las emisiones después de 2020.

En todo caso, la COP 21 representa sin duda una oportunidad única que tiene ante sí la humanidad, para enfrentar y avanzar en una tendencia cuyos signos son científicamente irrefutables y potencialmente irreversibles. Lo que surja de ahí deberá ser también el resultado no sólo del esfuerzo de los actores no gubernamentales, cuyo trabajo ha sido por tradición reconocido, sino de los países históricamente afectados por los acuerdos y reglas diseñados para unos cuantos.

JOSÉ LUIS CASTRO RUIZ

Profesor-investigador de El Colegio de la Frontera Norte