Corredor Fronterizo

Actividades económicas emergentes en la frontera Texas-México y salud ambiental

A pesar de la percepción convencional sobre las condiciones económicas en la frontera, los niveles de pobreza en la región fronteriza entre Texas y México se han mantenido considerablemente elevados en la última década. En el lado estadunidense la incidencia de pobreza al 2012 alcanzó el 31% de los hogares (ACS, 2012), la situación es similar en el lado mexicano de la frontera que colinda con Texas en los estados de Coahuila y Tamaulipas, donde los niveles de polarización del ingreso e inequidad son un tema de creciente atención.

Desde la perspectiva de salud ambiental, las implicaciones de estas condiciones adversas se manifiestan en una carga desproporcionada de los factores de riesgo (OMS-Banco Mundial, 2008: 12). Las familias que viven en pobreza en la frontera a menudo viven en casas de mayor edad con problemas en sus tuberías, lo que afecta la calidad del agua disponible, techos y pisos inapropiados, y tienden a vivir en zonas con mayor presencia de actividad industrial maquiladora (Ward, 1999: 41), lo que representa riesgos adicionales por la existencia de desechos contaminantes o la exposición a otras externalidades negativas de la actividad económica.

En este contexto, y ante el desarrollo de actividades económicas emergentes de alto impacto ambiental, cuya presencia en la frontera se espera avance hacia una etapa de desarrollo masivo en los próximos años, la perspectiva ambiental adquiere relevancia. Estas actividades incluyen la extracción de gas natural no convencional a partir del uso de tecnologías como la denominada fracturación hidráulica, tecnología que implica riesgos de contaminación de los recursos hídricos a nivel local (Rozell y Reaven, 2012). Estudios recientes como Colborn et al. (2011) advierten los riesgos para la salud vinculados a la extracción de gas natural mediante esta técnica.

El impacto debido al uso intensivo de agua, así como el manejo de los flujos residuales de este proceso de extracción ha generado controversia en otros países. En Estados Unidos, país pionero en la aplicación de esta tecnología, actualmente se enfrenta una tendencia restrictiva en al menos cinco estados, de los cuales uno ha impulsado una regulación que prohíbe expresamente esta práctica (Manzanares, 2014), y el argumento central se basa en los riesgos para la salud ante incertidumbre sobre la contaminación de los recursos hídricos.

A pesar de que se tiene evidencia de los efectos adversos desde una perspectiva de salud pública del nexo entre factores económicos y medio ambiente, el estudio de las implicaciones en el contexto binacional en la región compartida entre Texas y México, se ha abordado de forma limitada en parte debido a la falta de indicadores homogéneos que permitan comparar y evaluar los riesgos, por lo que la participación multidisciplinaria en este tema se perfila como una oportunidad binacional para contribuir a mejorar la calidad de vida en nuestra región.

DOCTOR JOSÉ LUIS MANZANARES RIVERA

Profesor-Investigador de el Colegio de la Frontera Norte