Perfil de mujeres

Madeleine

Tengo la impresión que cuando se dice detrás de todo gran hombre hay una gran mujer resulta ser una frase de compromiso para dejar la conciencia en paz. Nunca se señala particularmente a qué mujeres nos referimos, es una generalidad fácil, que deja contentos a todos. Somos nosotras mismas las investigadoras mujeres quienes hemos ido a la búsqueda de la verdad de esa proposición al reconocer a Sofía detrás de Tolstói; a Mileva detrás de Einstein; a Giulietta Masina detrás de Fellini. Y a tantas más cuyos nombres permanecen discretamente “detrás” de sus célebres compañeros.

En el caso de Madeleine Béjart (1618-1672), el olvido es flagrante. De familia teatrista, Madeleine, actriz ella misma y directora de la compañía que va a compartir más tarde con Molière, es sin duda la que le da al gran autor francés las herramientas para que con su enorme talento las desarrolle en pleno ejercicio teatral. Porque si bien parece que firmó con los Béjart el acta de constitución del Illustre Théâtre, los Béjart eran cómicos de la legua hacía ya tiempo. Más aún alrededor de cinco Béjart hermanos de Madeleine lo poblaron.

Según un testigo de la época: “Madeleine era bella, galante, tenía mucho espíritu, cantaba muy bien, danzaba igual, tocaba varios instrumentos, escribía bellamente en verso y en prosa, y su conversación era muy divertida. Además era una de las mejores actrices de su siglo y sus parlamentos tenían tanto encanto que inspiraba verdaderamente todas las fingidas pasiones que se le veía representar en el teatro”.

De modo que resulta obvio la importancia de su influencia para inspirar a Molière en una carrera cuyos meandros están signados por sus primeros fracasos cuando quería escribir “seriamente” y aburría a los espectadores. Debía encontrarse, ser él, no Racine ni Corneille. Y es Madeleine quien le marca el camino del mismo modo que Lou Andréas-Salomé lo hace con Rilke.

Según el mismo testigo que la describe más arriba, fue a causa de ella que Molière deja sus estudios en la Sorbona y se une a la Compañía de Béjart para fundar el nuevo teatro en 1642. Entonces Madeleine contaba con 24 años y sedujo al poeta de tal modo que le inspiró sus obras más notables. Enamorado de la actriz creará para ella personajes inolvidables como Magdelon en las Preciosas ridículas; Dorine en el Tartufo o Frosine en El avaro. Su vena cómica era irresistible y tampoco hay que dudarlo, el éxito de las piezas del dramaturgo francés se vieron privilegiadas con su presencia actoral.

A la vida le gustan los enredos y ellos se multiplican detrás de los escenarios. La pareja vive una ardiente relación que durará casi 20 años. Pero Madeleine tiene una hija nacida en 1640. Algunos biógrafos dicen que no se trata de la hija de Madeleine, sino de su hermana menor. No obstante, teniendo en cuenta las investigaciones de la gran directora de teatro Ariane Mnouchkine y su película Molière, opto por inclinarme en decidir que se trata en verdad de su hija.

Molière, quien pudiera ser su padre por la edad, y Armande Béjart, se casan en 1662. Madeleine, quien ha resistido todo lo posible esa unión, cae en una profunda depresión de la que no podrá salir nunca. La Compañía por su parte alega que en realidad Molière y Armande son padre e hija, lo cual no es cierto.

Así como antes Madeleine fue agraciada por la inspirada pasión que le provocaba al dramaturgo obteniendo de ese modo sus grandes roles. Lo mismo sucede con Armande. Ella, la gran actriz, la que supo dirigir su Compañía llevando la responsabilidad de los estrenos y la elección de las obras, continuará desde un papel secundario en la vida del escritor, guiándolo en sus aciertos formales.

Pero esta no es la historia de Molière, sino de la gran mujer que estuvo detrás de su ascenso profesional y de sus mayores triunfos. En París hay una residencia para ancianos que lleva su nombre. Por el contrario, no hay una sola sala de teatro que la nombre. Lo que sí sucede con Armande Béjart, su esposa legítima.

La anonimia de Madeleine Béjart detrás del gran dramaturgo francés reafirma mi hipótesis.

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