Perfil de mujeres

Idea Vilariño

Idea

No hay ninguna esperanza

de que todo se arregle

de que ceda el dolor

Y el mundo se organice.

 

De la generación del ’45, el momento apoteótico de las letras uruguayas donde la menor es Ida Vitale, Idea Vilariño  (1920-2009) reina entre esos grandes que fueron Ángel Rama, Carlos Maggi, Emir Rodríguez Monegal, Amanda Berenguer, Juan Carlos Onetti, Mario Benedetti, entre otros.

Poeta que aún adolescente firma sus poemas con su solo nombre Idea, don de su padre, artista sin duda, al igual que su madre, quienes dieron a sus hijos los curiosos nombres de Numen, Poema, Alma, Azul y agotadas las sugerencias poéticas, bautizaron a su niña con el nombre de Idea acaso sin sospechar que sería ella quien encarnara la poesía que tanto amaron sus padres y quisieron grabar en sus hijos.

Desde el primer momento y guiada por su condición intelectual abraza con fuerza los ideales de justicia y libertad, bandera que hizo ondear asimismo todo el grupo de su generación. Y como sucede generalmente cuando uno se ha formado en ritmos y rimas, entre sus talentos también se inscriben los de la música, la composición, la docencia e incluso la traducción. Vale decir el horizonte que se ensancha a fuer de reflexión y práctica. En este sentido su ensayo más exigente por riguroso es sin duda, La masa sonora del poema publicado en los setenta.

En 1952 comienza su tarea pedagógica como maestra de literatura de los estudios secundarios que allá en el sur abarcan lo que aquí luego se llama la preparatoria. Ejerció hasta 1972 cuando el golpe de Estado la obliga a renunciar y a guardar silencio por décadas. Concluido el horror que significó para los países sureños las dictaduras que entrelazadas, perseguían desde todas las fronteras a una juventud educada por los mismos lúcidos que le habían cedido sus banderas libertarias. Felizmente al final de esta etapa tan dura para los bordes de América Latina, Idea retoma en 1985 su profesión de docente de literatura uruguaya y latinoamericana en la facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República.

Revisar sus primeros poemas es ir en busca de sus rebeldías juveniles: De todas partes vienen/sangre y coraje/ para salvar su suelo/ los orientales. Es imaginarla en la pura militancia del semanario Marcha hombro con hombro a la par de Onetti, Zitarrosa, Rama, Galeano. Recordar que fue una activista política antimperialista y participó en luchas contra el Tratado Militar de los Estados Unidos. La poesía nunca la apartó de la vida y en la vida encontró los ritmos del poema, esa masa sonora cuyas vertientes artísticas se mezclan y confunden con el amor al Otro, con la justicia para todos y con la libertad de cada hombre y cada mujer. Sin embargo luego de los primeros efluvios tormentosos su poesía decantó en un acento hondo cuya sencillez sobrecoge Si muriera esta noche/ si pudiera morir/ si me muriera/ si este coito feroz interminable/ peleado y sin clemencia/ abrazo sin piedad/ beso sin tregua/ alcanzara su colmo/ y se aflojara… Hay un “Yo” femenino y un “Tú” inalcanzable, otra vez la masa sonora sobre la que ensayará más tarde dándole vibración íntima y erótica al poema, consustanciando el sonido con la intención amorosa, la penetración con el ritmo jadeante. Sin que antes o después, en otros poemas, olvide el amor en el duro presente de la ciudad americana, asediada por la tristeza, la ropa sucia, la rutina y el dinero.

Es de remarcar que pese a su hondura o sus secretos, la poesía de Vilariño ha sido cantada por Daniel Viglietti y en algunos casos la música fue compuesta nada menos que por Alfredo Zitarrosa.

Dejo para concluir sus propias palabras vertidas en una entrevista hecha en la última década del siglo pasado al reflexionar sobre “los lúcidos” así llamaron al núcleo de la generación del ’45,  subrayando Tuvimos una capacidad de rigor a menudo excesiva. Esa capacidad de rigor es la única que puede repetir el milagro de su generación.

coral.aguirre@gmail.com