Perfil de mujeres

Pancha

Pues siendo tu gentileza
el móvil por quien yo vivo,
me otorgarás un recibo
que acredite mi lealtad,
ya que tú eres la deidad
por quien me encuentro cautivo.
Francisco Solano


La guerra de la Triple Alianza (1864-1870) protagonizada por Brasil, Argentina y Paraguay es uno de los capítulos más ominosos de la historia latinoamericana. Paraguay a la sazón y a causa de sus líderes populistas, primero el Dr. Francia, luego Carlos Antonio López y finalmente Francisco Solano López, habían hecho del país una tierra de oportunidades con grandes errores pero ineludibles aciertos, para el pueblo que los siguió con fervor. Lo que vinieron a combatir Argentina y Brasil fue la independencia paraguaya del imperio inglés que por oposición clavaba sus garras en ellos. Así se desbarató un proyecto de nación independiente, el primero en América Latina, que nunca más encontró su rumbo.

En medio de esta trágica historia política del Sur, se yerguen dos mujeres, Pancha Garmendia ( 1827?-1870) y Elisa Lynch (1833-1866), quienes arrebatarán el corazón del, primero vicepresidente y a la muerte de su padre, presidente del Paraguay Solano López.

Pancha Garmendia provenía de una familia destacada que fuera perseguida por cuestiones económicas por el Dr. Francia, de modo que después del fusilamiento de su padre, víctima de la represión del Estado, su madre incapaz de superarlo, también falleció. Se cría entonces con sus tías de muy buena posición que le dan una educación ejemplar.

Su problema ha de residir en su exquisita belleza. En sus años jóvenes no se habla de Pancha, se habla de sus ojos, su piel, su porte, y a causa de ello ha de sufrir violencia tras violencia. El hombre fuerte de su país la requiere, Francisco Solano quiere hacerla suya. Pero ella se enamora de otro, como en las telenovelas, y lo desdeña. El general no lo soporta. Manda lejos al invasor de ese corazón que anhela, y espera con ello vencer a Pancha. No sabe de lo que está hecha esa muchacha que no se ha de doblegar bajo ninguna circunstancia, incluso cuando él invada su casa e intente violarla. Acción de la cual se arrepiente porque no es así como se obtiene el don del amor. Las vicisitudes por las cuales pasa Pancha para defenderse del acoso son muchas, y algunas rayan en el mito, como toda su vida.

Iniciada la injusta guerra, las traiciones y los heroísmos se suceden. El general apresa a un hermano de Pancha y ésta, haciendo de tripas corazón, apela ante el hombre que la acosa. Él no cede, advirtiéndole que si hubiera ido sola, otro sería el cantar. Pancha Garmendia pareciera la metáfora de su propia tierra, perseguida y acosada por la prodigalidad de su naturaleza. Por ello participa junto a todas las mujeres del país que se reúnen el 24 de febrero de 1867 para contribuir con sus joyas al abastecimiento de la guerra. De este modo esa fecha deviene el día de la Mujer Paraguaya.

Por otra parte, a la violencia de la guerra se agrega la peste del cólera. Pancha, sus hermanas y tías acuden a los hospitales a cuidar sus familiares y al resto de los soldados. Acción que Solano López agradece efusivamente. Lejos de las tertulias de antaño donde se habían enfrentado como enemigos, el horror de la guerra los acerca.

Sin embargo, la tragedia se yergue sobre ambos desde sus bandos opuestos. Pancha forma parte de las traidoras, llamadas así a las mujeres ajenas a la conflagración y opuestas a López. La devastación primero de Asunción, luego la larga marcha hacia el interior, las lleva en caravana de horror en horror. La maledicencia, la calumnia, la traición se hacen dueñas de la situación envolviendo al general en la sospecha y la violencia. Como el Calígula de Camus, manda a matar a sus propios familiares. Pancha no ha de salvarse. Él la insta una y otra vez a que confiese y delate. Ella se niega, dice no saber nada. Por fin su nombre aparece en la lista de los fusilamientos cotidianos, ¿sentenciada por el mismo Solano López o por Elisa Lynch, la mujer de López?

Medio desnuda, con flagrantes llagas que laceran todo su cuerpo, cae lanceada en diciembre de 1869. La fábula cuenta que cuando le avisan al general, éste se dobla vencido por el dolor. Aparentemente no supo la cruel decisión. Así Pancha Garmendia y Solano López, opuestos, son víctimas no obstante, de la ominosa guerra.


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