Perfil de mujeres

Juana de América

Caronte, yo en tu barca seré como un escándalo.

Juana de Ibarbourou


Tengo la cabeza llena de versos sueltos de Juana de Ibarbourou.

Fue la que más amé de entre todas mis poetas sureñas. Primero Juana de Asbaje, del norte, y luego ella, la que fue llamada Juana de América. Por su desaforada pasión de vida, por sus rimas que se leían como carbón ardiente.

Porque "Tómame ahora que todavía es temprano" y "Porque todas sus ramas son grises…" y también por "¡Oh, si a mi amante vencen tentaciones de hablar!", inaugurando antes que Neruda la invocación al silencio del amante, pero diferente. Ya que no es que Me gustas cuando callas sino que se vuelve imperativo que en la conjunción suprema del amor, él no abra la boca. Toda su primera obra hasta los comienzos de la tercera década del siglo XX, revela la hondura del erotismo y el goce sensual.

Nacida en 1892, un 8 de marzo, fecha que Clara Zetkin inaugura como Día Internacional de la Mujer Trabajadora en 1910, en familia rica y española. Como de costumbre por estos tiempos todavía primitivos para la condición femenina, no tuvo educación formal y sin embargo los versos le salían como pájaros de la boca.

Su fama a causa de su primer poemario Lenguas de diamante es heredera de la de otra uruguaya singular, Delmira Agustini, y como ella, hubo de cantarle al amor. Sin embargo, los versos de Delmira eran sombríos, los de Juana están llenos de luz. En una el amor es tragedia, en la otra, el esplendor del encuentro carnal.

Y por si fuera poco, no habla de su piel blanca, icono de la belleza femenina propia del romanticismo, sino que nos pone de este lado del mundo:

¡Soy libre, sana, alegre, juvenil y morena, cual si fuera la diosa del trigo y la avena!

Del mismo modo desafiante andará por las veredas del modernismo, luego de las vanguardias, y sin miedo ni pudor cantará el acto amoroso desde la posesión ejercida por ella sobre el cuerpo del amado y también desde la complicidad de su propia carne convertida en capullo. Pero llegará el silencio y con ello la tristeza y la amargura.

Casa con el hombre de quien toma el apellido, seguramente muy enamorada, él la limita, la quiere seria, responsable. Lo dicen sus versos quejumbrosos antes de callar durante 20 años, entre 1930 y 1950, luego se volverá mística, serena, templada.

Ya no es la que subida a la barca de Caronte sería un escándalo.

En 1929 recibe el título de Juana de América por parte del Poder Legislativo de su país, entregado por el gran poeta nacional José de Zorrilla San Martín y con invitados prestigiosos como Alfonso Reyes, quien por otra parte era su amigo personal. Siempre que trabajo sobre Reyes me queda una suerte de interrogación al advertir las visitas periódicas que le hacía cruzando el Río de la Plata hacia Montevideo, puesto que una y otra vez señala los infortunios de salud y ánimo de Juana, subrayando que va a verla para darle ánimo.

En 1938 el gobierno uruguayo inaugura un curso de verano en la Universidad de Montevideo donde coinciden Gabriela Mistral, Alfonsina Storni y Juana de Ibarbourou. Se puede apreciar en fotografías a las tres, destacando la belleza incomparable de Juana. Hablaron de sus procesos creativos, de sus obras, de sus hallazgos. Hasta el día de hoy ninguna de sus ponencias ha sido analizada. Sin embargo, los críticos coinciden en que "nunca antes una mujer había cantado tan abiertamente el erotismo del amor".

Los brotes de sensualidad de muchas de nosotras allá en el sur se alebrestaron con el canto de Ibarbourou. Era fácil reunirnos a leer versos y entre ellos seleccionar con furor los suyos. Regodearnos con Te amo y soy joven, huelo a primavera…Cuando viene a mi lecho trae aromas de esteros… Como un ala negra tendí mis cabellos sobre tus rodillas. Imaginando el gesto, la hora, el encuentro con el amado. Eso es lo que resuena en mí, un eco de estupores, una vibración de piel desnuda. Por eso no digo que se murió en 1979, porque cuando conocí la noticia, no entró en mi entendimiento. Cómo voy a pensarla de otro modo que viva, joven, íntegra carne al aire, gozando la entrega y el triunfo del amor.

coral.aguirre@gmail.com