Perfil de mujeres

Jane

Jane Auer nace en EEUU en 1917 y muere en España en 1973. De origen judío, tuberculosa de adolescente y aparentemente bisexual, al menos en su juventud. Después se manifestó francamente lesbiana. Desde la adolescencia su pasión es la literatura, escribe pero no completa una obra y menos publica algo de sus materiales. Al encontrarse con Paul Bowles es como si se definiera en tanto escritora.

Se conocieron en 1937 y un año después habrían de casarse. A partir de entonces ella será reconocida como Jane Bowles. Su vínculo es equívoco, a él le gustan los muchachos y ella pareciera por fin inclinarse por las muchachas. Reúnen así como si fueran hermanos o primos o simplemente amigos su rebelión juvenil que se apasiona por los viajes, las drogas y el alcohol.

Siguiendo el camino de los beatniks viajan a México donde se encantan con Acapulco y Taxco, también Cuernavaca, junto con Truman Capote, y Tennessee Williams, sin dejar de compartir las borracheras con Silvestre Revueltas.

Luego, detrás la ruta dejada por sus pares, llegan a Tánger en 1948. Se quedarán por un tiempo o bien regresarán periódicamente. Tánger los fascina con sus desvíos y lubricidad. Es allí donde Jane encontrará la mujer que ha de enloquecerla, Cherifa.

Sin embargo Jane quiere regresar a México, reencontrarse con  aquel mundo también barroco pero más suave donde ella plasmó sus primeros escritos, su primera novela: Two serious ladies, publicada en 1943.

No obstante no es Jane quien escribe en Tánger su obra maestra sino Paul Bowles, ya famoso por sus partituras musicales. La novela Sheltering Sky se publica en 1949. La conocimos por el cine magistralmente dirigida por Bertolucci. El suceso es tan grande que debe haber golpeado a Jane quien en el mismo año publica Camp Cataract, sin la menos connotación de reconocimiento alguno.  Es decir, pasa sin pena ni gloria.

La novela hubo de resultar para Jane un verdadero combate que la llevaba del furor a la desesperanza. Decide darse por vencida. Es su compañero quien la insta a terminarla y mandarla a publicación. Lo que sucede con ella en esta etapa es la pasión más cruel por Cherifa quien juega al gato y al ratón, esa extraña marroquí que la ha embrujado y la engaña todo el tiempo. Con el agravante de las drogas en las que se sacian ambas y el gasto,  se necesita mucho dinero para la cuota diaria de LSD,  opio o lo que fuere. Finalmente Jane regresa a Nueva York tal vez empujada por Paul que percibe su destrucción.

Desde Nueva York escribe Jane a Paul “…Si no puedo escribir el libro, sencillamente dejaré de escribir; eso es todo. Ni suicidio ni otra vida. Bastante aterrador pensarlo. Aunque intelectualmente parezca la única salida, creo que no me suicidaría (…) ¿Pero qué haría?... seguir como ahora, pero no como escritora. ¿Cómo esposa de un escritor?”

A partir de este momento comienza a perderse poco a poco aunque escriba todavía algunos cuentos y una obra de teatro: The Summer House. Sus problemas de salud se agravan mientras Paul trata de apoyarla pero  es tan exitoso en sus composiciones musicales, en su literatura y en su pasión por la cultura árabe y sus traducciones, amén de sus amores en Tánger.

Durante ese tiempo Jane es diagnosticada con una lesión cerebral que la dejará inerme poco a poco. Primero no puede escribir, luego, dictar y por fin hablar o pensar, vaya a saber. Por su parte Paul, no puede cargar con su amiga, su hermana, esa muchacha que en el principio fue su amante.  Esa muchacha que ahora vieja y fea balbucea, gruñe y no se le entiende nada. A veces todavía le envía donde él se halle, una carta llena de repeticiones y frases sin ton ni son.

Es curioso cómo el triunfo de Paul en la literatura a la cual no estaba destinado porque él era músico, zambulle a Jane, la escritora,  en el papel que ella misma reprocha: la esposa del escritor. Exactamente lo mismo sucede en la pareja de Jacqueline Dupré con Daniel Barenboim en donde ella va paralizándose lentamente hasta morir. Si se advierte bien Jacqueline como Jane querían ser felices, sus respectivos compañeros les exigen otra cosa: la excelencia en su profesión.

Jane, luego de deambular de clínica en clínica muere en una de ellas, en 1973.

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