Perfil de mujeres

Harriet

Según parece escribió su propio epitafio. No he podido hallarlo. Nacida en desventaja no sólo por ser mujer, autodidacta, lugar común para su época, Harriet Martineau (1802-1876) no contaba con el sentido del gusto y del olor cuando era pequeña, y su sordera la obligó a usar trompetilla. Ella misma relata en su Autobiografía que sobre todo su sordera la había marcado de forma positiva a lo largo de su vida, porque resultó ser el origen de su gran impulso de superación personal. La muerte de su padre, su hermano mayor y su prometido cuando era muy joven la obligan a ganarse la vida. Desahuciada de la enseñanza por su sordera se defiende bordando, cosiendo y también escribiendo artículos en los periódicos. La excelencia de su práctica como periodista la llevará en los años cincuenta a trabajar para el Daily News hasta 1864.

De nacionalidad inglesa, solitaria por su condición de adelantada a su época, a su clase y a su país; no obstante, pudo darse el privilegio de ser amiga de Darwin y pertenecer al enclave del filósofo Stuart Mill. Su lucidez y su índole apasionada hacen de ella una activista de las dimensiones de las otras dos grandes de su época y con las cuales participó en eventos de solidaridad: Josephine Butler y Florence Nightingale.

Hubo de rehusar el matrimonio por ser un estado de imperfección para la mujer, según manifiesta. Desarrolla procedimientos de observación sociológica y política mucho antes de la legitimación de las ciencias sociales. Y ya es célebre a los treinta años por sus publicaciones de economía política. En este sentido hay que destacar su viaje a América y las observaciones que realiza alineándose del lado del abolicionismo y condenando todas las prácticas racistas que pudo advertir. Curiosamente, su análisis no le dio la fama que sí obtuvo Tocqueville por los mismos tiempos y el mismo campo de investigación. De igual manera, sus aportes a las ciencias y las humanidades han caído en un olvido demasiado sospechoso.

Hay que subrayar que sus ensayos y artículos estimulan el nacimiento de muchos movimientos y del activismo progresista en su país. Dio particular atención a la educación, poniendo el acento a que si a una niña se le enseña lo mismo que a un niño, su rendimiento será semejante.

Otro aspecto que la azuzó fue el de la prostitución femenina, cuyas prácticas reglamentadas la rebelaban intentando su abolición. Del mismo modo marchó junto a las sufragistas e imaginó un mundo donde las mujeres seríamos iguales a los hombres en derechos y obligaciones. Soñaba con ello y anunciaba toda vez que podía ese futuro.

Escribe mucho, tanto como Jane Austen, sólo que no solamente en forma de novelas que alcanzaban varios volúmenes, sino también en ensayos. Por ejemplo: Cómo observar la moral y las costumbres.

Positivista, heredera de Comte, se decide atea en el curso de su vida y sus experiencias; acuciosa en sus criterios para observar la realidad social, pone la mirada sobre el matrimonio, la vida doméstica y religiosa. Como escribió en una ocasión: "El cuarto de los niños, el tocador y la cocina son escuelas excelentes en las que aprendemos la moral y los modales de las personas". También se preocupa por las relaciones raciales y no es casual que en una de sus novelas el protagonista sea Toussaint, el líder independentista haitiano.

Finalmente, resulta lamentable que una socióloga, una pensadora y activista del nivel de Harriet Martineau, haya sido traspapelada en medio de tantos intelectuales varones siendo quien, antes de Marx, Engels o Weber, examinó las clases sociales, la religión, el suicidio, los nacionalismos, la vida en los hogares, la situación de la mujer, la criminología y las interrelaciones entre las instituciones y los individuos, según los estudiosos que intentan recuperarla para nuestras generaciones.

También su aportación a la metodología sociológica es todavía vigente por la minuciosidad con que trata la tarea del sociólogo y el alcance de su mirada.

Murió en un pequeño pueblo inglés donde mucho antes se había hecho una casa, en el distrito de los lagos en Ambleside. Sospecho que su partida pasó casi inadvertida.


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