Perfil de mujeres

Doña Angelita

A Irma Ochoa una vez más


Educar y poetizar, dos grandes líneas de la producción simbólica de las mujeres nacidas en el siglo XIX. Ángela Ruiz Robles (1895-1975), de la provincia de León, pero cuya vida transcurrió mayormente en Ferrol de Galicia, llevaba en su corazón el amor a los niños y su formación, por encima de todas las cosas. De qué otra manera si no, es acuciada por regalarles el placer de estudiar y no su rigor. Demasiado pesados los cartapacios de los chiquitos, había que encontrar una solución para tanto peso sobre sus espalditas. Y también qué duro aprendizaje donde todo se mezclaba en el orden del saber. Cómo darles a esos niños un sendero propicio para alcanzarlo. Es cierto que escribía y escribía sobre la educación a la que hubo de dedicar su vida, y daba conferencias aquí y allá urgida por la pasión de formar bien, formar para hacer personas, alegrar el mundo, hacerlo mejor. Pero no le bastó, debía encontrar otro modo aunque no fuera científica para lograrlo así que, como en un cuento de hadas, dio lugar a sus fantasías provocando que su imaginación aterrizara tanto vuelo. Entonces entre sumas y restas se dio a la tarea de crear lo que hoy llamaríamos un e-book. Ella misma relata que fue por absoluta necesidad: que el aprendizaje fuera feliz, que se adaptara al perfil de cada estudiante y que aliviara la carga de las mochilas.

La enciclopedia mecánica, como se dio en llamarlo, aparentemente era un libro normal dividido en dos partes: la primera para los conocimientos básicos que todos los chicos aprenden en la escuela, donde podía ejercitarse presionando números para los cálculos, y formar sílabas y palabras. La otra parte consistía en materias con sus textos donde pudieran incorporarse ilustraciones y hasta sonidos con las explicaciones correspondientes. Pero no para allí, también podía accederse a diferentes idiomas y contemplar a través de un cristal de aumento y hasta leer en la oscuridad. La lámina transparente hacía de zoom. La adición de sonido y luz, por ejemplo, no pudo hacerse porque tecnológicamente no había nada inventado de tan pequeño tamaño para incorporar al dispositivo. Se trataba de un sistema mecánico de aire a presión al que se podían agregar diferentes bobinas para cada materia. Fue ella misma quien lo llamó Enciclopedia Mecánica. Y quien en 1962 dirige el proyecto para realizar un prototipo de dicha enciclopedia, en el Parque de Artillería de Ferrol, en La Coruña.

Aunque nunca salió de su provincia, dicen que recibió una invitación de Washington para comprar la patente de su invención. La rechazó enérgicamente, ella creaba para sus niños y sus niños eran españoles. La había patentado en 1949.

Como toda mujer de su tiempo, su vocación la compartió con su hogar y sus hijas, con los que llegaban a pedirle algún favor, con los vecinos que en dificultades procuraba ayudar, con la gente de su raza y de su pueblo. Vivió ochenta años sin dejar nunca de ser maestra de la Escuela Obrera (gratuita) del Instituto Ibáñez Martín y de la Academia de Adultos Elmaca.

No es casual que hubo de olvidarse por tanto tiempo que en realidad fue ella quien arraigó el futuro de los libros electrónicos habiéndoselo adjudicado por tanto tiempo a un estimable científico americano en 1971. Cómo suponer que fuera una mujer, quien adelantándose a su tiempo, diera las bases para ese milagro virtual.

Por fin al final de su vida, doña Angelita, como le decían en su pueblo, intentó reconstruir su invento teniendo en cuenta que ahora sí era viable, pero no consiguió apoyo público ni financiación privada. Uno de sus biógrafos comenta que acaso el que fuera mujer y española contribuyera a ello. No me cabe la menor duda.

La naturaleza en su continuo enlace con la cultura provee a hombres y mujeres de dones inestimables. Pero es el amor con el que se vive, el amor hacia los otros, el amor por la verdad y la fraternidad la que puede hacer estallar nuestros cantos. Las mujeres somos una raza acostumbrada a la mirada sobre el Otro lo cual nos mueve a las más raras y admirables invenciones.


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