Perfil de mujeres

Alma

No había necesitado ninguna visita para ser permanente defensora de los derechos mexicanos en EU.

Tuya- hasta pan y pozole-

hasta guerra u otra calamidad-

tu periodista “india”

Pixan

Alma Reed (1889-1966), mejor conocida en México como La Peregrina a causa del son yucateco que se escribió y entonó en su nombre, nos asombra no sólo desde el amor del que fue objeto por parte del gobernador de Yucatán en 1923, sino también por sus propias obras.

Nació en San Francisco, California, en 1889, de familia irlandesa, cosa que prueba su osado carácter. Desconocemos cuáles fueron sus estudios académicos, sin embargo de tan sólo 24 años ingresa al periódico San Francisco Call, en cuyas páginas sus artículos los firma con un simpático pseudónimo Mrs Goodfellow. Su columna semanal presupone ya su inclinación humanista al dedicarla a los sectores marginados de la población. Era lógico que dado el sector del que se ocupaba, entrara rápidamente en contacto con la población migrante mexicana. Y los mexicanos pronto requieren su atención. Un muchachito menor de edad, Simón Ruiz, acusado de haber matado a su patrón es condenado a la horca. Mrs Goodfellow se pone como loca, no puede creer que la legislación de su país no ampare a los menores de edad. De modo que se lanza a la campaña periodística más obstinada para salvar al chico de un crimen de lesa humanidad puesto que es sistemático y en contra de una población específica.

Como final feliz, la articulista lo salva de su condena a muerte y por tales circunstancias la legislación de California instituye el Saylor Bill, figura jurídica que impide la condena a muerte de menores.

En signo de agradecimiento recibe la invitación por parte de Obregón de visitar nuestro país y es agasajada en la residencia oficial del presidente, el Castillo de Chapultepec. Al contacto con la cultura y las costumbres mexicanas su entusiasmo se multiplica. Sin embargo, no había necesitado ninguna visita para ser permanente defensora de los derechos mexicanos en EU.

En esa estadía no sólo conoce manifestaciones del arte mexicano sino artistas de la talla de José Clemente Orozco cuya obra la maravilla. De regreso a su país es lógico que el New York Times la envíe para cubrir la expedición arqueológica a las ruinas mayas de Chichén Itzá.

Es allí donde se conocen Alma y el gobernador de Yucatán Felipe Carrillo Puerto, siendo atrapados por una pasión sin igual. Él se separa de su mujer, ella regresa a su país para preparar su vida, juntos. No sin antes enterarse del despojo de objetos rituales invalorables del cenote sagrado de la ciudad maya por parte del arqueólogo Edward Thompson, los cuales habían sido ya llevados a EU.

Carrillo Puerto, primer gobernador socialista, ex compañero de Emiliano Zapata, comienza a aplicar la reforma agraria, crea 400 escuelas, convierte su propio palacio gubernamental en un centro cultural y museo arqueológico y se traslada para gobernar a la Casa del Pueblo. No contento con ello, otorga el voto femenino a las yucatecas. Como resultado de sus reformas rechazadas por la Casta Divina, los poderosos terratenientes y la Iglesia, fue asesinado 20 meses después del comienzo de su gestión junto con tres hermanos y nueve colaboradores por agentes delahuertistas. Cuando esto sucede, Alma, bautizada Pixan (Alma) Halal (Reed) por su amado, preparaba su boda en San Francisco.

Alma continuó obstinadamente sus actos de justicia, denunció los despojos hechos a Chichén Itzá, viajó al África y a Grecia, y en su labor periodística la denuncia fue permanente. No olvidemos tampoco su presión pública en 1923 para que Obregón fuera aceptado por el gobierno de EU. Así, entre periodismo y reivindicaciones populares transcurrió su vida, confirmando su lealtad a México en muchas ocasiones como su protección para que Clemente Orozco fuera legitimado en New York.

En 1952 Alma regresa a su amado México definitivamente. Que ella entrara en un restaurante o evento cultural, significaba que las armonías de “La peregrina” comenzaban a sonar. La marca de su amado puede observarse en una fotografía de esos últimos tiempos con el prendedor del Partido Socialista del Sureste colgado a su cuello.

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