Columna Ciencia y Tecnología

Ser sobresaliente

Somos parte de un mundo caracterizado por la facilidad que hoy nos brinda la tecnología para acceder a todo tipo de información en cualquier lugar y en cualquier momento. Tenemos al alcance de nuestras manos historias que hacen promoción y “venta” de hechos y personas que destacan por su talento, su coraje y su perseverancia y como consecuencia de este ejercicio creativo y casi sin darnos cuenta, hemos elevado nivel y el parámetro para poder calificar como “sobresalientes”.

Una de las definiciones del término “sobresaliente” se refiere al adjetivo que califica a una persona como excelente y que se destaca por sus cualidades. Así, bajo este enfoque, ser sobresaliente en la escuela, en el trabajo o en las actividades de la vida cotidiana implica “destacar”, es decir, realizar algo que, por su importancia, está fuera de lo común, y como consecuencia obtiene algún tipo de reconocimiento.

Particularmente las redes sociales nos presentan cada día eventos protagonizados por héroes de ocasión, muchos de ellos verdaderos y otros creados por la parafernalia de los medios o de los gobiernos, que por un lado nos sensibilizan y sorprenden ante circunstancias poco convencionales, y por el otro fortalecen esa indiferencia colectiva ante hechos actuados con protagonistas de oropel que poco nos motivan por lo banal de sus “logros”.

Inmersos en esa cultura de no creer y no reconocer, en noviembre de 2012 se instaló de manera formal la Academia de Robótica de Hidalgo, con la muy sobresaliente presencia de la Agencia Espacial de los Estados Unidos, mundialmente conocida como NASA, la Universidad Carnegie Mellon y la empresa Vex Robótics, especialistas en el tema del desarrollo tecnológico, quienes aportaban su voto de confianza y servían de aval a un proyecto que en ese momento carecía de elementos como para poder otorgarle un ápice de credibilidad y optimismo.

¿Qué se planteó en aquel momento? Enfatizar el desarrollo de capacidades en las ciencias básicas, profundizar en el desarrollo de las competencias docentes, fomentar el trabajo en equipo y un largo etcétera de argumentos con los cuales se daba sustento a la llegada de este programa a las instituciones de nivel Superior, Medio Superior y Básico del Estado de Hidalgo, asegurando como en otras muchas ocasiones, que se tenía la llave con la que se abriría la puerta del éxito para cientos de estudiantes.

Y el trabajo comenzó. A lo largo de dos años la presencia de la Academia se extendió a 82 planteles e instituciones educativas de todos los niveles, generando el fortalecimiento de un grupo de jóvenes que, en cada plantel encontró una actividad que les dota de identidad, les forja un objetivo y les hace luchar por un sueño: ser sobresalientes, ser los mejores.

La Academia de Robótica le ha dado, a sus miembros y a quienes han interactuado con ellos, enseñanzas que tienen que ver con la naturaleza de nuestros niños y jóvenes para luchar contra las carencias de sus escuelas, de sus entornos social, familiar y económico, pero sobre todo, les ha enseñado desde su capacidad competitiva, sus conocimientos, habilidades y educación, la manera en que su talento y sus ganas de salir adelante pueden transformarlos y cambiar su vida y de quienes los rodean.

Prueba de esllo está en el hecho de que en abril pasado 114 estudiantes hidalguenses que representaron a 18 equipos de todos los niveles educativos, asistieron al Campeonato Mundial de Robótica para competir con niños y jóvenes de 33 países con un alto nivel educativo y desarrollo tecnológico. En un escenario como el Centro de Convenciones de Anaheim California, que privilegia el sueño americano, los estudiantes de la Universidad Tecnológica de la Huasteca Hidalguense se impusieron con personalidad, determinación y sobre todo confianza en si mismos a todos sus contrincantes. El resultado: coronarse campeones mundiales. El arma secreta: comunicarse entre ellos en Náhuatl. La lección para Hidalgo y para México: cuando se quiere, se puede. La enseñanza para los hidalguenses, radica entonces en que ser sobresaliente estiba en destacar, explotar al máximo nuestras capacidades y contribuir a un mundo mejor.


Lic. Gerardo Guasso Soto
Director General de Vinculación y Fortalecimiento Institucional de la SEPH