Columna Ciencia y Tecnología

“Si quieres ser Matusalén, vigila tu colesterol”

Tal y como dice él Perro Andaluz sin domesticar Joaquín Sabina - “Si quieres ser Matusalén, vigila tu colesterol”. El colesterol comenzó a tener gran relevancia a partir de los años 50’s del siglo pasado, debido a su relación con patologías cardíacas y arteriales. En la actualidad el médico le solicita al laboratorio clínico una “química sanguínea y entre los varios componentes que se analizan se encuentra el colesterol. Aunque la creencia general es que el colesterol se consume en los alimentos, y por ello, es que se tiene cuidado ingerir alimentos libres de este compuesto de la familia de los “esteroles”. Pero en la dieta solo se alcanzan a consumir no más de medio gramo de colesterol, mientras que el hígado produce diariamente más de un gramo y medio.

El colesterol se encuentra en la sangre unido a las llamadas “Lipoproteínas Plasmáticas”, las cuales se encargan de regularlo y transportarlo desde el hígado hasta el resto del cuerpo. Son dos tipos de estas proteínas; HDL y LDL, Lipoproteínas de alta y baja densidad y que son comúnmente llamadas colesterol bueno y malo a estar unidas con él. Así mismo, su distribución alrededor del cuerpo permite su disponibilidad en las células para ser usado como componente en la construcción de la membrana de celular o usado para producir la vitamina D, corticoesteroides, hormonas sexuales, entre otros. Finalmente, se transporta de la célula al hígado para ser eliminado como parte de los ácidos y sales biliares.

Para saber su cantidad en el cuerpo, los químicos del laboratorio clínico toman una muestra de sangre del paciente. En la sangre se encuentran todos los compuestos que son transportados atreves del organismo. Siendo posible analizar su cantidad usando diferentes técnicas, que se fundamentan en diferentes propiedades, siendo los fotocolorimétricos los más comunes, económicos, confiables, y que son usados en la mayoría de los laboratorios de clínicos. En estas técnicas se aprovechan dos propiedades de los compuestos químicos llamados enzimas; que reaccionan únicamente con el colesterol y al hacerlo se genera un color de manera que su intensidad depende de la cantidad de colesterol.

La muestra de sangre se agrega en un tubo o una tira reactiva con un cojinete, que contiene la enzima y un compuesto indicador que cambia de color encontrarse la enzima y el colesterol. El líquido o la tira reactiva es introducido a un equipo lector, llamado espectrofotómetro que interpreta la intensidad de color como una señal asociada a la cantidad de colesterol en la sangre.

Aunque los métodos colorimétricos son los más utilizados en los laboratorios de casi todo el mundo; debido a la sencillez de procedimiento y la exactitud de los resultados, hay otras formas de cuantificar el colesterol en la sangre. Los cuales pueden ser más exactos, precisos, económico o costosos, pero su elección depende del estudio o muestra por analizar como medicamentos o alimentos y que sea más convenientes su uso.

Estas técnicas aprovechan otras propiedades como cambios de masa (peso) o propiedades eléctricas, tales como los biosensores electroquímico que han sido muy aplicados comercialmente en la actualidad, para el desarrollo de dispositivos de medición portátiles para glucosa y que son gran utilidad para el control diario de pacientes de diabetes. Sin embargo, han sido poco empleadas en otras áreas del análisis clínico aun cuando su precio y facilidad de uso son superiores a otros métodos. Así mismo, otras técnicas como las cromatográficas permiten el análisis de concentraciones muy bajas pero su costo es elevado.

Así que conocer el contenido de este compuesto en el organismo junto con otros resultados, le permite al médico determinar posibles enfermedades asociadas a la disminución de los valores normales tales como; desnutrición, hepatitis, hipertiroidismo, anemia, entre otras. Así como el incremento de sus valores que son indicativos de hiperlipoproteinemia, cáncer de páncreas, hipotiroidismo o síndrome nefrótico, por mencionar algunos. Además de los problemas cardiacos y arteriales ya asociados.

 

Dr. José Angel Cobos Murcia

Investigador y catedrático CONACYT-UAEH