Columna Ciencia y Tecnología

La formación para el trabajo y el Desarrollo Científico y Tecnológico

El Desarrollo Científico y Tecnológico (DCYT) afecta nuestras vidas de diversas formas, sin que nos percatemos siempre del modo y el grado en que lo hace. Todos sabemos y esperamos que la utilización de mejores tecnologías se traduce en una mayor eficiencia de los procesos productivos y, consecuentemente, en una disminución de los costos unitarios de producción de los bienes y servicios. Estos menores costos de producción estimulan el descenso del precio de los productos, y con ello aumenta el bienestar social.

Si los bienes y servicios beneficiados por la tecnología sólo se usaran para consumo final, el mecanismo descrito daría cuenta de todos los efectos del DCYT. Sin embargo, los productos y servicios fabricados con mejores tecnologías también se utilizan como insumos en la fabricación de otros bienes; gracias a ello, los efectos benéficos del desarrollo tecnológico observado en sus sectores de origen, se extienden a otras ramas de actividad económica: Al reducirse el precio de estos bienes, se contraen los costos de fabricar los productos y servicios que los usan como insumos; de este modo, también en estos sectores se presentan estímulos para que se reduzca el precio de los bienes fabricados; por estar dominados por el mismo factor inicial –a saber, el DCYT de la primera rama de actividad- pueden considerarse efectos indirectos de éste.

Lo anterior nos permite ver que los efectos benéficos del DCYT cuentan con potentes canales para diseminarse por toda la economía, por lo cual son efectos de orden general. Sin embargo, dependiendo de la actividad a la cual nos dediquemos, el proceso puede tener efectos adicionales. Los agentes dedicados a labores educativas y de capacitación deben afrontar cuando menos un efecto adicional: Para preservar la vigencia de sus acciones, los agentes dedicados a la formación tienen que revisar continuamente el contenido de sus planes y programas de estudio, adaptarlos y adecuarlos al uso de nuevas tecnologías en todos los sectores de la producción, y diseñar nuevos para cubrir los requerimientos de capacitación que conlleva el desarrollo de nuevas técnicas y procedimientos.

En el caso particular para la formación para el trabajo, el efecto del desarrollo tecnológico es más evidente que en otras instituciones educativas, como pueden ser las universidades. Por estar orientado a la capacitación de trabajadores en activo, el uso de nuevas tecnologías debe incluirse de modo casi inmediato en los planes y programas de estudio; se deben adicionar materias que contemplen todos los aspectos que demanda un uso adecuado y eficiente de las máquinas e instrumentos de reciente creación, y se necesita incorporar los nuevos procedimientos a los planes y programas de estudio con la rapidez que lo demanden las empresas a las que se les da servicio.

Para satisfacer las condiciones indicadas se requiere, en primer término, mantener una comunicación continua y dinámica con las empresas y trabajadores a los que se les otorga la capacitación, de modo que sirvan como fuente de conocimiento y actualización respecto a las tecnologías empleadas en la industria y los cambios que en ella se presentan. En segundo término, se requiere disponer de los recursos financieros necesarios para actualizar y modernizar la plataforma educativa, de modo que mantenga su vigencia y actualidad.

Esta última condición no siempre puede ser atendida con recursos gubernamentales, pues la insuficiencia de los recursos públicos impide que se atiendan todas las necesidades sociales del modo en que sería deseable. Frente a esto, los sistemas de formación para el trabajo en México ha hecho un esfuerzo por trabajar de manera conjunta con los empresarios en esquemas que facilitan la modernización y actualización de la currícula educativa, en tiempos acordes con las necesidades de las empresas. Esquemas de colaboración de este tipo deben implementarse en otras instituciones de educación media superior y superior para asegurar la vigencia de sus planes y programas de estudio.

Mtro. Pablo Moreno Calva

Director General del Instituto de Capacitación para el Trabajo del Estado de Hidalgo