Columna Ciencia y Tecnología

Rehabilitación de personas con discapacidad visual: tecnología mexicana


En el mundo existen 285 millones de personas con discapacidad visual, según los datos reportados por la Organización Mundial de la Salud, y en México representa la segunda causa de discapacidad, reportada por el INEGI con un aproximado de 3.5 millones de personas.

La mayor prevalencia son los errores de refracción (problemas para enfocar y cataratas), que pueden ser corregidos con auxiliares ópticos y en algunos casos con cirugía, sin embargo existen padecimientos más complicados que tienen un origen congénito, como mutaciones y defectos.

Algunos padecimientos de este tipo que se presentan directamente sobre la retina han sido abordados por la medicina tradicional con el uso de fármacos y cirugía. Sin embargo este tratamiento no es del todo eficiente, estas enfermedades generalmente son crónico-degenerativas y la mayoría incurables.

En el año 2005 un grupo de ingenieros mexicanos del Instituto Politécnico Nacional, interesados en desarrollar un dispositivo electrónico que permita sustituir al ojo ciego, generó un modelo matemático que duplica la respuesta eléctrica de un ojo sano ante un impulso luminoso. Se propone entonces que la estimulación eléctrica aplicada sobre el tejido de la retina, podría provocar la sensación de imágenes.

Así en el año 2007 un grupo de investigación japonés propuso que la estimulación eléctrica aplicada sobre la cornea del ojo de pacientes que sufren de baja visión causada por Oclusión de Arteria Central de la Retina, podría provocar la recuperación parcial de sus capacidades visuales, como efecto de la terapia eléctrica y con la ventaja de no requerir de un implante quirúrgico para lograrlo.

Con estos antecedentes y soportado con teorías de comunicación bioquímica neuronal, el mismo equipo de investigación mexicano y con el apoyo del CONACYT, desarrolló el proyecto denominado “Estimulador eléctrico transcorneal”, que fue creado para investigar la biocompatibilidad de la forma de onda modelada matemáticamente, así como los parámetros óptimos que permitan la sensación de estímulos visuales, aplicando la descarga eléctrica sobre la córnea de pacientes con afecciones a nivel retina; para ello se contó con la colaboración de médicos especialistas de la Asociación Para Evitar la Ceguera en México. Los primeros resultados fueron alentadores, puesto que se pudo comprobar que la forma de onda eléctrica aplicada no solo es inocua al tejido, sino que también provoca una sensación visual (médicamente denominada: fosfeno) en ojos que padecen baja agudeza visual a nivel de la retina.

Al continuar con la investigación para corroborar si es posible codificar una imagen por medios eléctricos, se detectó que cuando la estimulación eléctrica transcorneal se aplica como terapia de rehabilitación, para pacientes que sufren de baja agudeza visual ocasionada por retinosis pigmentaria (RP, que es un padecimiento congénito de la retina), los pacientes mejoran o al menos contienen el avance progresivo de la enfermedad, lo que ha sido comprobado por la lectura de la respuesta electrofisiológica de cada paciente.

Los equipos electrónicos diseñados y construidos para los experimentos descritos, ya cuentan con la patente de autoría en México, y por supuesto los resultados obtenidos han abierto nuevas líneas de investigación en este respecto.

Actualmente se trabaja conjuntamente entre la Universidad Politécnica de Pachuca y el Instituto Politécnico Nacional en nuevos diseños del estimulador eléctrico transcorneal, que permitirán brindar atención a 256 pacientes simultáneamente, además de investigar el efecto de la terapia propuesta para diferentes padecimientos que afectan directamente el funcionamiento de la retina humana y que todavía representan un reto médico no resuelto por la medicina tradicional.

¿Será posible que la ingeniería pueda satisfacer las oportunidades que la medicina tradicional no ha podido? Personalmente creo que la investigación científica y el desarrollo tecnológico, permitirán la creación de prótesis sensoriales que además de recuperar capacidades perdidas puedan extenderlas, como sería ver en un espectro más amplio, o bien con interacción de sistemas de comunicación remotos e imágenes procesadas previamente.

Por: Dr. Daniel Robles Camarillo

Profesor Investigador, Universidad Politécnica de Pachuca