Columna Ciencia y Tecnología

PET PLANT: proyecto de investigación para reutilizar los desechos orgánicos

La primera generación de la carrera de Técnico Superior Universitario en Agrobiotecnología, integrada por los estudiantes Amelia Narváez, Francisco Aguillón, Jonathan Juárez, Oswaldo Juan Sanchez, Eder Villa, y Luis Harol Estrada, bajo la asesoria del Mtro. Luis González, están desarrollando un proyecto denominado “PET PLANT”. Este proyecto surge con la idea de reutilizar los desechos orgánicos generados en casa, (composteables y lombricomposteables)  para poder tener plantas como cilantro, menta, zanahoria, rábano, frijol jitomate, lechuga, en un huerto en el hogar.

La elaboración de composta y lombricomposta, es un proceso causado por la descomposición de la materia orgánica, como lo son residuos domésticos (cáscaras de frutas, hojas secas, restos vegetales, etc.), el cual genera un abono orgánico, y sirve como fertilizante; que además trae múltiples beneficios, como ayudar a disminuir la basura, menos utilización de químicos que dañan y erosionan el suelo y el agua.

Entre otros beneficios, la utilización de composta, trae consigo que el crecimiento de la vegetación sea más natural y saludable. La lombricomposta, puede ser realizada con la “lombriz roja californiana”, la cual, descompone la materia orgánica, retiene más agua, facilita el intercambio de gases, así como regula el crecimiento de la vegetación.

La idea original, surge, del utilizar botellas de plástico de refresco de 3 litros, como macetas o soporte para la planta.

Estas plantas pueden ser ornamentales y aromáticas. Las primeras se cultivan y se adquieren con propósitos decorativos por sus características estéticas, como lo son las flores, hojas, perfume, la textura de su follaje, utilizadas en interiores y exteriores. Otro tipo de plantas, y las segundas  son plantas muy utilizadas en la cocina por sus cualidades aromáticas y de condimentación.

Actualmente los estudiantes, utilizan los desechos que ellos mismos producen en casa para crear su composta o lombricomposta.

Todos los alumnos, tienen un proyecto diferente, que unidos conforman el proyecto final. Amelia Narváez por ejemplo, está trabajando en la comprobación de que si se le agrega aserrín a la composta, la retención de humedad es mayor. Luis Harol, por otro lado, se especializa en el diseño de “pods” de cartón o papel reciclado, para la colocación de las plantas, y cuál es la resistencia y el proceso (en tiempo) de descomposición de dichos pods. Oswaldo Juan Sanchez, está trabajando en tres tipos diferentes de plaguicidas orgánicos creados en casa, los cuales poseen innumerables ventajas: al tratarse de un producto natural, no requiere industrialización, lo cual genera que no se encarezcan los costos, y por el mismo motivo, su utilización resulta mucho más segura que los plaguicidas químicos. Francisco Aguillón, está trabajando en una mejora de la calidad de la tierra mediante un experimento que pueda comprobar los beneficios que trae consigo la creación de compostas y lombricompostas, y por último Eder Villa, trabaja en la comercialización mediante la creación de una aplicación para poder solicitar los servicios.

Como toda propuesta de un proyecto, se necesitó de una problemática, la cual consiste en que dentro de la región metropolitana de Pachuca, se carecen de espacios para cultivar; es por eso que los estudiantes se percataron de que se podrían ocupar espacios que se tengan en casa para hacerlo. Un área de cultivo es normalmente tomada en grandes pedazos de tierra, pero la idea de los huertos en casa es utilizar espacios pequeños como patios traseros, azoteas, paredes, entre otras.

Este gran proyecto muestra que se puede colaborar para mejorar el espacio donde se vive, ayudando a disminuir la basura que se produce en los hogares, creando conciencia en la sociedad para cuidar nuestro planeta, logrando generar hábito que se pueda transmitir de generación en generación. Lo importante es devolver a la naturaleza lo que ha brindado, donde lo que pareciera un desecho,  se convierte en vida, este vuelve a perecer, y de nuevo se transforma en vida, convirtiéndose así en un ciclo positivo para el planeta.

 

L.C.D. Dayra Olguín Corres

Catedrático de la UTMIR