Columna Ciencia y Tecnología

Innovación empresarial, la piedra filosofal para la competitividad

La piedra filosofal es una sustancia mítica que, según los alquimistas, estaba dotada de propiedades extraordinarias como la capacidad de transmutar metales comunes en oro y cuyo atributo principal consistía en la provisión de un elixir de larga vida a tal grado de conferir inmortalidad, mediante la panacea universal para aniquilar cualquier enfermedad. En el mundo empresarial, la innovación se convierte en esa piedra, su equivalente es la ventaja competitiva de cada empresa respecto a otras, es lo que la hace valiosa, le permite sobrevivir y crecer en un entorno donde las tecnologías irrumpieron en todos los campos del conocimiento y su impacto en la población  genera modificaciones constantes en la dinámica económica y social, forzándolas a desaparecer o a prepararse para reaccionar ante cualquier cambio que se origine en su entorno como la aparición de más competidores, las adecuaciones al marco legal, el desarrollo de nuevos productos y servicios sustitutos, las nuevas necesidades del consumidor ó fenómenos como la “piratería” entre otros.

En este nuevo escenario, la mayoría de las empresas – al menos las micro y medianas- carecen de planes y programas de innovación orientados a mejorar sus procesos productivos y de servicios  e  incrementar con ello su productividad y  competitividad. A pesar del gran potencial de las empresas para innovar–dado que es un proceso que se genera al interior de la organización- es un elemento desaprovechado ya sea por desconocimiento para gestionar proyectos de transformación interna y escalar en el aparato productivo nacional o bien por el temor a correr riesgos y explorar nuevas formas para construir ventajas competitivas.

Los gobiernos, como rectores de la política de competitividad, han probado múltiples estrategias para estimular la innovación en las empresas, algunas sin éxito, semejándose así a los antiguos alquimistas que buscaban afanosamente la fórmula perfecta para fabricar la piedra filosofal y obtener poderes de la omnisciencia y la existencia perenne.

De esta forma se le da valor a la información y conocimiento, que es fundamental para las empresas, porque eso genera la integración de mejores proyectos y da oportunidad de ser más competitivos al conocer qué está pasando en otros estados o países.  Por medio de diferentes fuentes de información, áreas de consulta y el desarrollo de proyectos estratégicos con inteligencia competitiva, se pueden generar habilidades de innovación, lo cual permitirá que haya mejores empresas y empresarios a través de buenas estrategias de comercialización, pues al final el objetivo es que incrementen sus ventas y que tengan mejor organizados sus negocios.

En este proceso de prueba y error, surgen los modelos de agencia como las instancias con mecanismos de índole social y cooperativa, para fortalecer la base de empresas y entes públicos que demanden la generación de ideas y soluciones innovadoras para llevarlas al mercado.

En Hidalgo, se vislumbra la intención de encausar organismos que promuevan la generación de nuevos elementos de valor para el ecosistema de desarrollo económico, tal es el caso de la Agencia de Innovación Empresarial que de manera incipiente sienta las bases para facilitar una mayor integración entre el gobierno, el sector privado y la academia en el impulso y diseño de políticas públicas, programas de acompañamiento y estimulo de procesos innovadores en las empresas locales y con ello, potencializar sus capacidades creativas que aseguraren una eficiente producción de bienes y servicios así como el incremento de la competitividad para abrir nuevos caminos de prosperidad en el estado. Tal vez no estemos lejos de encontrar la piedra filosofal, por ello, necesitamos arriesgarnos y apostarle a estos esquemas antes de que sea demasiado tarde para innovar.

Mtra. Leyza Fernández Vega

http://twitter.com/leyzafv