Columna Ciencia y Tecnología

La Economía Verde: un primer acercamiento

En la actualidad, muchos son los interesados en los temas relacionados con el cuidado y conservación del medio ambiente: investigadores, científicos, tecnólogos, ambientalistas, activistas, servidores públicos, sociedad civil organizada, empresarios, etc., no resulta extraño que sean tantos los involucrados pues se trata de un tema que afecta a todos por igual.

La realidad es que nuestro planeta está sufriendo un desgaste excesivo provocado por actividades antropogénicas. Los ríos, bosques, suelos, aire, fauna y el mismo humano están resintiendo el maltrato. El cambio climático es el hecho más evidente de que la Tierra está reaccionando y las consecuencias se vislumbran catastróficas en caso de inacción.

La palabra crisis ha sido en varios sentidos una de las más utilizadas en los últimos tiempos: la crisis del clima; de la diversidad biológica; del combustible; alimentaria; del agua y del sistema financiero, han sido tan populares que hasta cierto punto nos hemos acostumbrado a ella, sin tomarle su debida atención.

El cambio climático podría generar pérdidas económicas 4 veces mayores que las actuales. El incremento en los precios de los combustibles en 2008 causó no sólo el encarecimiento del transporte, sino afectó directamente en el precio de los alimentos. La dependencia continua del petróleo y otros combustibles fósiles provoca la explotación desmedida de recursos naturales no renovables. La vida se está encareciendo y la brecha entre quienes perciben mayores ingresos y quienes apenas sobreviven con unos cuantos pesos se está acrecentando.

Adoptar un nuevo paradigma económico en el cual la riqueza material no se obtenga forzosamente a expensas del incremento de los riesgos ambientales o las disparidades sociales, se convierte en un verdadero reto a considerar por parte de los gobernantes en sus diferentes niveles (federal, estatal y municipal).

Desde 1992 en la Cumbre de la Tierra se establecieron numerosas medidas para enfrentar retos emergentes como la desertificación y la desaparición de especies.

A más de 20 años, los resultados no han sido del todo alentadores. Por esa razón, nace en Río+20 el concepto de Economía Verde, una de las principales aportaciones del PNUMA (Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente) para combatir la pobreza y promover un siglo XXI sustentable.

En una Economía Verde, el aumento de los ingresos y la creación de empleos deben derivarse de inversiones públicas y privadas destinadas a reducir las emisiones de carbono y la contaminación, a promover la eficiencia energética así como en el uso de los recursos y a evitar la pérdida de biodiversidad. Sus esfuerzos se encaminan a tener sociedades más incluyentes.

La Economía Verde, reconoce el valor del capital natural e invierte en él: es primordial para la mitigación de la pobreza; crea puestos de trabajo e impulsa la equidad social; sustituye los combustibles fósiles por energías renovables y tecnologías con bajas emisiones de carbono; promueve un uso eficiente de recursos y energía; facilita una vida urbana más sostenible y reduce las emisiones de carbono ocasionadas por los desplazamientos; crece con mayor celeridad que la  economía “marrón o café” y; permite conservar y recuperar el capital natural.

La propuesta de Economía Verde de ninguna manera sustituye al de “desarrollo sustentable”, sin embargo, es necesario contar con la instrumentación necesaria para alcanzarla. La sustentabilidad sigue siendo un objetivo vital en el largo plazo, pero para alcanzarlo es necesario enverdecer la economía.

Para realizar la transición a una economía verde se requieren de una serie de circunstancias favorables específicas, las cuales consisten en normativas, políticas, subsidios e incentivos nacionales, estatales, y del mercado internacional, la infraestructura jurídica y los protocolos comerciales adecuados.

Hablar de una Economía Verde requiere del enverdecimiento de sectores estratégicos y una reorientación de la asignación del capital, en donde invertir en conocimiento, investigación, ciencia, tecnología e innovación con orientación verde es un eslabón fundamental de la cadena virtuosa de la sustentabilidad.

Mtro. Rubén Escalante Méndez, Subdirector de Desarrollo Social Sustentable, Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales del Estado de Hidalgo.