Columna Ciencia y Tecnología

Clúster Agroalimentario e innovación

¿Por qué hay pobreza en territorios ricos? Para resolver un problema lo primero es reconocerlo; una vez identificado podremos frasearlo y tendremos buena parte de la solución. En este orden de ideas, al inicio de la presente administración estatal, se plantea como reto central, la baja competitividad del sector agropecuario, forestal y pesquero, debido a la reducida productividad, lo cual concuerda con el diagnóstico del Programa Sectorial Federal que encuentra a su vez como retos y oportunidades torales, la productividad estancada; un campo bipolar; minifundio y baja escala productiva; escasez de agua y riego; pobreza rural y financiamiento escaso y caro. 

Lo rescatable es que la autoridad no busca eufemismos que enmascaren la realidad y por muy amargo que resulte, se acepta que las políticas públicas hacia el campo no han sido adecuadas y necesitan cambios urgentes. Por lo anterior, se explica el impulso a una reforma profunda del Sector, que busca “Un campo más justo, productivo, rentable y sustentable”.

Más allá de las palabras o de intereses, es conveniente para todos los mexicanos, que estas buenas intenciones se traduzcan ahora sí, en beneficios palpables para los campesinos, lo cual impacta en toda la economía y por supuesto en la vida urbana por si alguien se siente alejado del problema. 

¿Qué propuestas hay? Existen ya, diversos planteamientos entre los cuales queremos rescatar aquí el de Impulsar modelos de asociación de los productores del sector agroalimentario, que generen economías de escala y mayor valor agregado.

Lo anterior se refiere al Modelo Clúster, término acuñado por Michael Porter a inicios de los 90, que él mismo define como concentraciones de empresas e instituciones interconectadas en un campo particular para la competencia; en este marco, se analiza la adquisición de ventajas comparativas por parte de concentraciones territoriales de empresas que incrementan su competitividad. Así tenemos en México los ejemplos del Clúster automotriz en Puebla, del calzado en León, o del Tequila en Jalisco.

Para el sector agroalimentario, se tiene una definición propia que refiere al Clúster como un conglomerado productivo y comercial basado en un modelo de asociatividad que permite escala productiva a los pequeños productores e integrar la cadena de valor desde la definición de sembrar hasta la comercialización.   Como vemos, el término en sí, no es nuevo, sin embargo, para el sector oficial mexicano se integra por primera vez en las reglas de operación del 2014, con el término de Agroclúster.

¿Dónde está la innovación? Las ventajas comparativas no surgirán por el solo hecho de conglomerarse; el proceso de Clusterización implica ver más allá de la competencia con el vecino; significa el ganar–ganar con base en  la Cooperación y coordinación entre los actores participantes; es superar el esquema clásico de cadena con eslabones aislados para integrarse a una red de valor; es competir vía valor agregado, con productos de calidad y diferenciados y no solo vía menor precio. Aquí se habla de un sistema inteligente de innovación, producción y comercialización.

Lo anterior requiere entonces de formar empresas integradoras, cooperativas u otras formas de organización que giran en torno a un producto agroalimentario y forman un “racimo” en el cual se establecen alianzas estratégicas que incorporan a proveedores, prestadores de servicios profesionales, comercializadores, empresas similares e instituciones de apoyo, entre las cuales sobresalen las de investigación y de educación superior, las cuales pueden generar el conocimiento para transferirlo y solucionar problemas que permitan superar la pobreza crónica del campo mexicano y sus derivados como la desnutrición, el hambre, la delincuencia, la migración y los conflictos sociales entre otros.

Para construir un proceso virtuoso que encuentre sinergias, es imperiosa la vinculación interinstitucional como mandato de política pública que fomente las sinergias y evite la duplicidad de funciones, privilegiando el papel de la autoridad como facilitador.

 

 Ruy Mario Cuevas Romero*

*Asesor de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, SEDAGROH