Columna Ciencia y Tecnología

Ciencia y tecnología en nuestro entorno

Cuando escuchamos hablar de ciencia y tecnología suele suceder que consideramos ambos conceptos un tanto ajenos a nuestra vida cotidiana.  Sin embargo, la realidad hace evidente que es todo lo contrario. Ejemplos sobran, a continuación solo se mencionan algunos.  Principios de la física están presentes en el movimiento de una pelota cuando jugamos con ella algún deporte o bien en el motor de una licuadora, útil desde muy temprano en la cocina, para auxiliarnos en la preparación de alimentos. Y cuando salimos de casa a estudiar o trabajar, la física y la matemática se hacen presentes cuando nos trasladamos en un vehículo, quien está al frente del volante  calcula la velocidad y la distancia respecto de otro vehículo, y si tiene que rebasar asocia al cálculo previo el de la potencia y la velocidad para decidir si rebasa o no.

En toda organización pública o privada de cualquier naturaleza también están presentes la ciencia y la tecnología. El personal que labora actualmente en un hospital, una tienda departamental o una fábrica, entre muchos otros ejemplos, tiene un perfil diferente respecto de quienes trabajaban en este tipo de espacios hace un siglo. La generación de conocimiento así como su aplicación e integración han permitido contar con equipamiento especializado que contribuye de manera sustantiva en la formulación de diagnósticos, el control de inventarios y la producción de bienes. Podríamos pensar en muchos otros ejemplos de mercadeo, finanzas, navegación,  aeronáutica, vigilancia… etc.

De manera particular es importante reflexionar cómo coadyuva la ciencia y la tecnología en el ámbito de la educación superior. Desde luego, de manera prioritaria están presentes en el proceso de enseñanza aprendizaje en el aula, el taller, el laboratorio, la biblioteca. En algunas áreas del conocimiento, como medicina o ingeniería, se requiere de equipamiento especializado, pero en todas resulta esencial contar con tecnologías de la información y la comunicación (denominadas TICs) para la organización y búsqueda de información, el acceso a servicios en línea, así como a materiales didácticos automatizados y publicaciones electrónicas.

De igual manera las áreas no académicas requieren de este tipo de tecnologías para dar cumplimiento a sus objetivos siempre relacionados con el quehacer sustantivo de una institución de educación superior. 

Si bien la tecnología se crea para satisfacer una necesidad a partir del conocimiento científico, las TICs tienen tras de sí la informática.  Ésta es una ciencia que aborda el estudio y aplicación del tratamiento automático de la información usando sistemas computacionales, generalmente implementados como dispositivos electrónicos o como procesamiento automático de la información. En la Informática confluyen la aplicación e interacción de fundamentos de ciencias de la computación relacionadas con propiedades de los algoritmos usados al hacer cómputos, aplicación de teorías de lenguajes de programación para describir un cómputo, metodologías de desarrollo de software, electrónica, cibernética (en las cuales la matemática y la física son fundamentales).    

El párrafo anterior nos permite reflexionar sobre todo lo que significa la informática. Nos permite ser parte de un mundo global al interactuar con otros de manera ágil y eficiente sin menoscabo de la distancia. Parte de esta interactuación tiene su origen a partir de las páginas web que consultamos. En el caso de la instituciones de educación superior, gracias a la informática y las TICs estas páginas constituyen el punto de partida de cualquier usuario para conocer el perfil y el quehacer científico y/o tecnológico de la institución que en mayor o menor medida aporta, mediante la docencia e investigación, la transmisión y la generación de conocimiento científico que sin duda alguna en el futuro permitirán satisfacer nuevas necesidades.

Dra. Rocío Ruiz de la Barrera

Directora de El Colegio del Estado de Hidalgo