Números al aire

Entre nulos y abstenciones

Con resultados preliminares, porque aún no se concluye el cómputo oficial en las juntas electorales distritales y municipales de la entidad, los votos nulos superan la votación que tuvieron al menos seis de los 11 partidos que estuvieron en la contienda electoral del pasado 7 de junio.

Al tener 80 por ciento de las casillas contabilizadas eran 187 mil 223 sufragios anulados que representaban el 4.32 por ciento de los votos sumados hasta el momento. En la elección municipal el número fue menor, de 168 mil 644 con un 3.92 por ciento.

Este porcentaje está por arriba de lo que necesitaun partido para conservar su registro y muestran el creciente rechazo y falta de opciones que desde hace años tiene insatisfechos a millones de mexiquenses.

Aunque no todos los votos fueron anulados a propósito por los electores, sí representan el deseo de cumplir una obligación de salir a votar, pero sin oportunidad de elegir a algún candidato porque ni uno los convenció.

Los números reflejan que la falta de opciones se dieron más en la elección distrital, porque los diputados locales han estado más alejados de los electores, de atender sus funciones y cumplir las expectativas de la población.

Los votos nulos crecen cada vez más y con ello el hartazgo por los partidos, pero no es nuevo, ni una cifra histórica. Desde hace varias elecciones el voto nulo y el abstencionismos son los fantasmas de todo proceso electoral.

En 2012, en la elección municipal, que genera más atracción porque son autoridades inmediatas, los votos sin valor fueron 338 mil 125 que representaron 5 por ciento de los sufragios.

En 2009 la cifra no era nada despreciable, 258 mil 789, que representó 4.94 por ciento. A partir de ahí, la única alternativa de quienes no tienen a quien apoyar para llevar al poder, es la anulación.

En 2006 la cifra fue menor: 112 mil 720, pero la lista nominal era también menor. El crecimiento fue de poco más de 2 millones. Los niveles de participación eran casi los mismos, 43 por ciento. Hoy es de 40 por ciento pero se espera suba unos puntos por los votos que falta tomar en cuenta.

En 2003 fueron 99 mil 228 nulos, y en 2000, 110 mil 520, aunque en ese año el nivel de participación ciudadana fue de 65.8 por ciento, solo superado con el proceso anterior que llegó a 67.80 por ciento.

Si a los nulos sumamos el abstencionismo el problema es mayor. Con el tamaño de la lista nominal, un punto representa miles de votos.

El pensar que solo 40 por ciento haya acudido a las urnas el pasado domingo significaría que 6.7 millones no participaron, no creen en las elecciones, algo así como la población total de los estados de Aguas Calientes, Baja California y Chihuahua juntos.

El abstencionismo y los votos nulos no son un tema nuevo pero los partidos siguen sin sopesar su importancia. A la fecha no hacen nada por cambiar esa realidad porque en el fondo, aunque critican a un partido, les conviene a todos. Ya no tienen que ir sobre 11 millones de electores, solo sobre 4 o 5 millones, es más fácil ganar y sobre todo conservar el registro para varios.

Si los 11 millones votaran y lo hicieran informados, sin el llamado voto duro e irrazonable, la realidad de la entidad sería distinta, los partidos y candidatos se esforzarían por ofrecer una propuesta distinta y cumplirla.