Números al aire

La decisión es de 11 millones de electores

El domingo se elegirán a los integrantes de la Legislatura local y ediles de los 125 municipios, con copiosa o escasa participación. Legalmente no importa si la gente acude o no a votar, los únicos sufragios que cuentan son los que se depositan en las urnas.

Al final, sea cual sea el número sufragios que acumule el primer lugar, éste recibirá sin problema la constancia de mayoría para desempeñarse en el cargo por tres años y dirigir el rumbo de la entidad y su municipio.

En 2012, en una jornada "atractiva" por la elección del Presidente de México, en el Estado de México salieron a las urnas 64 por ciento de los ciudadanos con derecho y obligación de votar, permitiendo que tomaran protesta alcaldes y legisladores con el respaldo de solo 20 por ciento de la población.

Para esta elección las expectativas de votación no son nada gratificantes para una elección intermedia. Es más, resultan preocupantes: entre 40 y 50 por ciento. Y si a eso le sumamos que los votos se repartirán entre tantos participantes, la legitimidad de los primeros lugares se pondrá en duda, serán electos con el voto de uno de cada 10 electores.

Por décadas, millones de personas han permitido que los demás decidan. Parece cómodo hacerlo, pero al final todos pagamos los platos rotos y a todos nos afecta el haber llevado a los cabildos a personas sin escrúpulos, sin visión, sin proyectos, y al Congreso a levantadedos que se doblegan y arrastran al Poder Legislativo.

Es increíble que en municipios como Ecatepec el primer lugar haya sido apoyado por 28 por ciento de la lista nominal; el de Nezahualcóyotl por 22; Naucalpan y Tlalnepantla 25 por ciento, y Toluca por 31 de cada 100 personas con posibilidad de sufragar.

Esto ocurrió con una participación mayor. ¿Qué podemos esperar para esta elección? Que asuman el poder políticos con 300 mil sufragios en zonas con casi 2 millones de habitantes. Y, peor, les vamos a permitir repetir en el cargo dos o hasta cuatro veces y vivir del erario sin problema hasta 12 años.

Si el trabajo fue bueno, Ni hablar. Si el argumento es que necesitan tiempo para aterrizar proyectos a mediano y largo plazo y solo se dedican a tejer toda una red de complicidades y beneficios, utilizando mañosamente los recursos a su cargo, condenaremos a los ayuntamientos y a la Legislatura al estancamiento y a la entidad y a los mexiquenses al fracaso.

La decisión de quién dirigirá el rumbo de nuestro entorno más cercano es de todos. No podemos darnos el lujo de confiar en el buen ojo de los demás, asumir una actitud pasiva y mucho menos dejar de vigilar la actuación y resultados de los representantes.

Si ya se sirvieron con la cuchara grande y se dieron la posibilidad de reelegirse, por lo menos que cumplan con sus funciones. La decisión de votar ya no se podrá ni deberá definir en 35 o 45 días de campaña, deberá perfilarse desde los primeros meses de cada gestión y para ello habrá que seguirlos, fiscalizarlos, evaluarlos y si es necesario castigarlos.

Los excesos en el poder se dan porque lo permitimos, porque han tenido todo el tiempo y espacio para hacer de las suyas sin que nadie los cuestione desde sus candidaturas; porque millones de electores han permitido que tarjetas, vales y cemento decidan en el único día que legalmente somos tomados en cuenta.