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La apuesta anticorrupción

Una de las principales herramientas para luchar contra la corrupción, más allá de quienes estén al frente de las instancias, es la transparencia. Sin importar el ámbito, sea privado o público, se necesitan puertas y ventanas abiertas para poder revisar y en su momento evidenciar o castigar.

Aunque es importante quien dirige cada instancia, resulta de mayor relevancia que la transparencia sea real, completa, accesible, entendible y al alcance de todos. De nada servirá el mejor perfil o la persona más imparcial si todo lo va a guardar bajo siete llaves.

Los preceptos ya están en la ley, solo falta que se cumplan, sin opción de hacerlo a medias. En eso tendrá gran responsabilidad el Instituto de Transparencia que ya tiene más herramientas y dientes para meter en cintura a los opacos.

El Tribunal de Justicia Administrativa, el Poder Judicial, la Fiscalía de Justicia, la Fiscalía Anticorrupción, el Órgano Superior de Fiscalización, el Poder Legislativo, así como la Contraloría estatal y los ayuntamientos tendrán un papel fundamental en el combate a la corrupción pero sobre todo en el tema de transparencia.

Necesitan ponerse al día. Es evidente que no están al corriente en sus obligaciones, la información pública de oficio es escasa, sigue siendo un verdadero calvario llegar a ella, mucha no resulta entendible y por si fuera poco no está actualizada.

Para que la gente crea en las instituciones éstas necesitan estar al nivel, demostrar estricto respeto a la ley, el cumplimiento de sus obligaciones, no es posible que quieran poner orden si la casa está boca arriba.

El momento es crucial. Aunque problemas tan enraizados y profundos como la corrupción no cambian de la noche a la mañana, las nuevas normas e instancias deben ayudar a combatir este lastre que afecta a todos.

Con las mismas titularidades al frente de las instancias encargadas de combatir la corrupción poco se puede esperar. Todos han estado dentro del sistema, son cuotas políticas y tienen nexos con el actual y siguiente gobierno; los ciudadanos deberán hacer la diferencia.

El país acaba de entrar este miércoles a la instrumentación de todo el andamiaje jurídico que se fue construyendo en los últimos años para combatir la corrupción, aunque sin fiscal y con varios pendientes en las entidades que podrían tardar todo este año en concretarse con los reglamentos y operación de todas las instancias.

El cambio será posible si se garantiza la transparencia y si la gente permanece atenta, vigilante, exigente, informada. Es tiempo de pasar de la pasividad al rol que tenemos como ciudadanos y hacer cumplir la ley.