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Universidad libre

Con la organización de dos foros para analizar el reconocimiento de las uniones del mismo sexo, la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), dio un paso muy importante para vincularse con el exterior, abrirse a la sociedad, mostrar su capacidad de generar ideas, debatir y proponer.

Ya era hora que la principal generadora de conocimiento en la entidad dejara de ser observadora y diera muestras de apertura porque a veces no basta con estudiar, analizar y generar investigaciones si éstas se quedan en los anaqueles y no cumplen su cometido.

Fue un paso al que deberán seguir más y que deberán replicar no solo los siguientes rectores sino la comunidad en general; los investigadores, aprovechando los foros para exponer sus argumentos libremente, sin temor ni ataduras de ningún tipo; los alumnos organizándose y marcando agenda.

La Universidad es el conjunto más grande de ideas para echar mano; por un lado están los humanistas, por el otro artistas, economistas, químicos, abogados y un sinfín de perfiles que tienen mucho para aportar a la sociedad, desde la base científica, indispensable para romper vicios que empantanan a la política.

En los últimos meses, los universitarios han dado muestras de vida, de estar interesados por lo que ocurre a su alrededor. Esta semana, un grupo de estudiantes de Economía organizó un panel sobre pobreza multidimensional. Hace semanas otro grupo de Ingeniería hizo el primer muro verde de Ciudad Universitaria; antes alumnos de la prepa 5 y la Facultad de Derecho debatieron sobre los grandes problemas nacionales e internacionales.

Esa es la verdadera función de la Universidad, sobre todo la de carácter público, proponer, involucrarse con el exterior, generar mentes capaces de mejorar el mundo donde vivimos, de ver por intereses colectivos, no particulares.

Para que esto crezca es necesario dar pequeños movimientos, constantes y firmes, desde ser factor decisivo en la elección de directores de sus planteles, porque desde ahí pueden frenar sus ímpetus y no dejarlos crecer, y por supuesto en la siguiente elección de rector, garantizando que llegue alguien que pueda representar los intereses de los universitarios, no que busque un puesto en el gabinete estatal o federal y sea un fiel lacayo de intereses políticos.

Para que los demás tomen en cuenta a las instituciones, éstas necesitan hacerse presentes, mostrar su capacidad no solo científica, sino para dialogar, organizar y proponer.

Si bien en esta ocasión abordaron un tema que ya está avalado por la Corte, donde el presidente y el gobernador ya se manifestaron a través de las iniciativas propuestas, bien pudieron permanecer pasivos, no dejar claro que el pensamiento educativo es eminentemente laico.

Fue una acción a la cual deberán seguir más y no solo de la mano de la Legislatura, sino del Poder Judicial, del Ejecutivo, de los ayuntamientos, pero sobre todo de la sociedad, a quien se deben y de quien forman parte.

Quizá estos foros fueron muy rápidos, faltó convocar a diversos actores y versan sobre un tema que ya no tiene vuelta de hoja: la igualdad ante la ley, pero es claro que sí despiertan a los universitarios, generan ideas, conciencia y fomentan la libertad de ideas.