Números al aire

Transparencia al límite

En 20 días concluye el plazo para que las entidades del país homologuen sus normas en materia de transparencia con la existente a nivel nacional, donde aumentan los sujetos obligados, la información de oficio y se establecen plazos iguales para contestar y atender recursos.

El reto y la oportunidad son muy grandes para todos. Pero resulta increíble que haya al menos seis entidades donde no se observan avances, donde parece no haber iniciativas en discusión para cumplir en tiempo y forma su obligación.

Es claro que en el último momento pueden sacarse de la manga un documento o simplemente reproducir el texto nacional con algunas adecuaciones locales. De ocurrir esto, Nuevo León, Baja California Sur, el Distrito Federal, Tlaxcala, Hidalgo y Nayarit cometerían el gran error al no aprovechar la oportunidad de hacer una mejor ley, acorde con las necesidades de su entidad, entendiendo que la norma nacional es el piso y cada entidad debe hacer un traje a la medida.

El aprobar un tema en "fast track" siempre dejará mucho que desear, sobre todo cuando se trata de rendición de cuentas, de informar qué hacen con el dinero público y el poder que se les otorga como servidores públicos, entendiendo que a ningún funcionario se le da potestad absoluta para hacer y deshacer a su antojo.

Hay ocho entidades que ya tienen leyes aprobadas. El Estado de México seguro podrá cumplir en tiempo y forma porque lleva meses analizando el tema, la comisión legislativa lo abrió a varios sectores y cuenta con tres iniciativas presentadas por grupos antagónicos que podrían enriquecer el documento final: el Ejecutivo, PAN y PRD.

El asunto no es solo cumplir, sino hacerlo bien. Cubrir los vacíos que pueda tener la instancia federal cuando se baja al ámbito estatal, que son muchos, sobre todo en la aplicación, cultura de transparencia, capacidad económica e incluso ventilación pública de las fallas.

Si analizamos a las grandes instancias, por ejemplo a los partidos políticos, que a nivel nacional han firmado compromisos de transparencia, su atención al tema es bueno, cumplen de alguna manera con varios tópicos, su actualización no se rezaga tanto como en los estados porque tienen más recursos económicos, técnicos, humanos e incluso están más cerca del escaparate público.

Cuando los entes nacionales cumplen, los locales se sienten arropados, como si ellos también lo hicieran, cuando es un tema aparte porque en cada entidad reciben recursos y tienen actividades propias que no se pueden englobar en una página nacional.

La gente necesita que la información sea muy clara, entendible, que no se pierda en un mar de datos, pero además que esté completa, sea accesible y esté actualizada. Los diversos entes deben entender que no se trata de usar el lenguaje más rebuscado y técnico que tienen, que las páginas de transparencia no están dirigidos solo a especialistas, sino a público en general, por lo cual, además de mostrar la información con orden, debe haber claridad, no lucirse con tecnicismos inalcanzables para el resto de los mortales.

No se trata de "banalizar" la información, sino de tener respeto por el otro, porque es claro que México no tiene los altos índices de escolaridad que quisiera, no todos son abogados, economistas o especialistas en alguna área, ni tampoco todos gozan de las mismas capacidades, por lo cual el formato sonoro debe ser una realidad.