Números al aire

Salud pieza clave

Sin minimizar las acciones que se han llevado a cabo en la entidad y las necesidades que siguen pendientes en diversos renglones, es el sector salud el que sostiene los avances de la administración al atender una de las demandas más sensibles de cualquier habitante.

Aunque en seguridad se presumen avances, y las cifras se han modificado, no solo la percepción sino los hechos resultan inatacables. En el campo no hay mejoras; la cifra de pobres sigue creciendo, la recaudación avanza con metas pírricas, la educación es insuficiente, la movilidad es un caos y la corrupción no ha sido aclarada.

Bajo este panorama, no le queda a la administración estatal más que un solo pilar como estrella que presumir en sus cuatro años de gestión: el sector salud, donde a pesar del crecimiento exponencial de las demandas se ha dado respuesta, incluso por arriba de lo hecho por la federación y otras entidades, incluyendo el Distrito Federal.

Es evidente que los retos en este renglón siguen, que el escenario que se vislumbra a corto, mediano y largo plazo es difícil, doloroso socialmente y costoso para el erario y las familias de los enfermos, pero las condiciones para afrontar una enfermedad son muy distintas a las de hace cinco o 10 años.

De acuerdo al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), la entidad redujo cinco puntos porcentuales la carencia por acceso al servicio de salud al pasar de 25.3 a 19.7 entre 2012 y 2014. En 2010, el escenario era más grave, uno de cada tres mexiquenses no tenía manera de ser atendido por el sector público cuando enfermaba.

Todavía falta asegurarles el acceso a millones de mexiquenses, por lo que se esperaría un avance similar en los dos años siguientes y mantener el primer lugar en calidad del servicio que le reconoció a la entidad la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) en 2013.

Las cifras y acciones en salud son importantes. 89 unidades médicas nuevas, una red de bancos de leche, centros de atención para enfermos de diabetes, el sistema de vacunación más completo del país, laboratorios móviles para mastografías y otros estudios y análisis médicos para advertir a temprana edad enfermedades crónico degenerativas.

Aunado a eso están los avances tecnológicos. Cada vez resulta menos frecuente escuchar a los médicos quejarse por la falta de equipo; ahora es necesario capacitar al personal o contratar especialistas para su manejo. Está la tecnología Da Vinci que permite cirugías más precisas y menos invasivas, los cascos de enfriamiento para evitar la caída de cabello por las quimioterapias, entre otros instrumentos que resultan muy útiles, pero que requieren de personal comprometido, actualizado y sobre todo descansado.

Al igual que los policías, es necesario pensar en el cambio de horarios en el sector salud. No es posible mantener despierto tantas horas a un médico o enfermera y exigirle que esté perfecto para atender a los pacientes y áreas de urgencia, cuando están sin dormir, comer ni descansar como se debe. Alguna estrategia debe existir.

También es cierto que es necesario generalizar los logros a todos los rincones de la entidad, que el vivir en el sur o en una comunidad indígena no sea razón para recibir un servicio de segunda ni pretexto para impedir el paso de la muerte.