Números al aire

Quimera presupuestal

Lo que fue anunciado como un escenario financieramente favorable para el Estado de México parece estar en duda. 2017 no pinta tan bien para la entidad como se planteó en la Ley de Ingresos que los diputados locales aprobaron, por cierto, sin mucho análisis.

Al parecer las autoridades mexiquenses fueron demasiado optimistas al plantear un incremento de 40 mil millones de pesos al presupuesto proyectado para 2017 porque la realidad indica que solo serán 3 mil millones de pesos más.

La diferencia de montos puede tener dos explicaciones: la primera es que quisieron aparentar que la Federación tiene en alta consideración a una entidad a punto de ir a elecciones. La otra es que les faltó contacto real y directo con quienes mueven los números en la Federación para ajustarse a un escenario más apegado a la realidad.

Lo cierto es que las participaciones y aportaciones que la federación estima entregar a la entidad no son las mismas consideradas por el gobierno estatal y avaladas ciegamente por el Poder Legislativo, en la mayoría los montos están sobre estimados. Basta con comparar cada cantidad.

Se planteó recibir más de 186 mil 244 millones de pesos de ingresos derivados del Sistema Nacional, pero las cifras que señala la Secretaría de Hacienda indican solo 149 mil 159 millones de pesos, lo cual impacta de manera directa a todos los renglones.

Esto obliga a hacer ajustes en todas las áreas hasta que no se tenga plena seguridad que las condiciones serán mejores a las planteadas porque tan solo de participaciones serán 28 mil millones de pesos menos, 25 millones de Fiscalización y Recaudación, 770 millones de pesos de Impuesto Sobre la Renta Participable, 13 millones de pesos de gasto educativo, mil millones menos de Aportaciones Múltiples, entre otras partidas que igual caerán.

Esto no quiere decir que estos números no varíen. Todo puede ocurrir. Depende de las condiciones del país, en un año de grandes retos por dos aspectos fundamentales, el cambio de gobierno en el país vecino del norte y con ello su enardecida política contra los migrantes que pegará a cientos de comunidades y por el otro la antesala del cambio de gobierno federal, lo cual siempre genera zozobra y desconfianza.

Entre un escenario favorable, el que plantea la federación y un más desfavorable la única opción es gastar con mucho control, transparencia y privilegiar sólo lo que realmente importa y ayuda a trascender a la entidad y mejorar su calidad de vida a los mexiquenses: austeridad real y no simulaciones.