Números al aire

Obesidad electoral

Entre los tantos errores de los partidos políticos y los diputados federales está el haber permitido la duplicidad de instituciones electorales cuando ampliaron poder y facultades del Instituto Nacional Electoral que ahora tanto cuestionan en los estados.

Quizá a los legisladores les faltó en ese momento mucha decisión y, sobre todo, papel y lápiz a la mano para hacer una simple cuenta y considerar el gasto que el erario estatal debe hacer cada año para mantener en los estados dos estructuras electorales.

Lo más seguro es que no les importó el tema de pesos y centavos, porque el presupuesto de estas dos instancias no sale de su bolsillo y quisieron complacer a unos cuantos para quienes resulta conveniente esta duplicidad, con división de tareas que todavía se dan el lujo de signar en un "convenio", como si un solo equipo fuera incapaz atender un proceso electoral que en promedio tarda nueve meses y es cada tres o seis años.

Es claro que con una instancia bastaba. En este caso, al ser los órganos estatales quienes tienen más conocimiento de su zona, eran los más viables sobrevivientes, asumiendo parte de las funciones del empadronamiento de electores, que es la única razón por la cual las juntas del INE están vivas todo el año.

Si la instancia nacional dicta todas las reglas que deben seguir los institutos estatales, que más daba les asignara la función de operar los módulos; de esta manera las instancias locales no tendrían meses de "asueto" donde sólo pre-pre-pre-planean las acciones del siguiente proceso.

Por nivel de capacitación y número de elecciones atendidas, al encargarse de elecciones municipales donde intervienen miles de candidatos, es claro que los "órganos" estatales tienen más experiencia y conocimiento de su zona. Basta mencionara el caso del Estado de México, donde el nivel de los servidores públicos ha demostrado que son capaces de conducir el barco sin consejeros y hasta sin directores.

Además de la duplicidad de gastos, resulta más engorrosa la organización, lo cual en términos prácticos es una pérdida de tiempo. Fomenta la confusión entre los electores y a veces hasta los errores, si no, basta con recordar algunos "detalles" en los cuales incurrió la Junta Local Ejecutiva del INE en la entidad, en la elección de 2015.

¿Para qué tanta maraña electoral, tanto gasto, tanta gente involucrada? Basta con una estructura nacional y apoyos en cada estado, lo suficiente robustos y preparados para organizar procesos electorales locales o federales.

Las reformas a medias no funcionan. Antes de aprobar, los diputados necesitan hacer prospectiva, no pueden estar experimentando cada proceso electoral y solo basarse por los triunfos en las urnas.