Números al aire

Educación legal como principio

Sin pretender que haya 120 millones de abogados en México, la ley es un tema de educación básica que debería estar presente desde los primeros años. Igual que aprender a leer, escribir y hacer operaciones aritméticas. No hay nada más útil en la vida que saber nuestros derechos y límites.

Le ley no es un tema solo de juzgados y acusaciones, es saber defendernos en todos los ámbitos, no ser víctima de la ignorancia, prepotencia o excesos. Necesitamos tener claro lo que podemos exigir y hasta dónde podemos llegar.

La eminente entrada en vigor del Código Nacional de Procedimientos Penales en el país, para el próximo 18 de junio, permite empezar de nuevo, enseñando a las nuevas generaciones los principios básicos de la justicia, como el que nadie puede ser señalado como culpable hasta que se le demuestre lo contrario.

Pareciera un tema tan simple el llamar asesino, ladrón o violador a alguien por un simple indicio. Necesitamos quitarnos la careta de juez y tener claro el daño que causamos socialmente haciendo señalamientos sin dar oportunidad al otro de defenderse y mostrar la verdad histórica de los hechos.

La indignación, cuando vemos fotos, escuchamos o nos enteramos de hechos deleznables, nos hace replicar acusaciones que no solo dañan a esa persona sino a todo su entorno. Las redes, el afán de transparencia no necesariamente nos tiene que llevar a sentenciar sin ton ni son.

Es prácticamente imposible cambiar de la noche a la mañana, pero se tiene que empezar ya. Aprovechar el nuevo sistema de justicia oral donde prevalece la presunción de inocencia, para empezar a generar en los niños una nueva forma de expresar nuestras ideas sin hacer daño a los demás.

No es que este nuevo andamiaje jurídico sea la panacea que todos esperábamos. Requiere todavía de varios cambios de fondo en las instituciones que brindan seguridad preventiva, procuran y administran justicia, pero en la medida que la gente conozca sus derechos evitará ser víctima, sabrá exigir sus derechos, denunciará arbitrariedades.

El conocimiento es poder. Por eso es vital que el sistema educativo contemple el Derecho como una asignatura básica, que dé las herramientas generales a la gente para que los más desprotegidos no sean violentados una y otra vez.

Hay leyes casi perfectas, otras con muchas aberraciones, no solo jurídicas sino de lógica elemental, pero ni una sirve si no se ejerce, si la gente no se empodera con ellas, si en la medida que las conoce no va marcando los cambios.

Es una gran ventaja que todo el país cuente ya con un Código Procedimientos Penales único, donde se homologan los pasos de la investigación, el proceso y sanción de los delitos. Ahora falta avanzar en una tipificación homogénea donde las conductas ilegales y los castigos sean los mismos. Una vida vale lo mismo en Yucatán que en Sonora o el Estado de México, igual una cabeza de ganado, un desfalco o un robo.

La soberanía no tiene por qué estar peleada con la justicia ni la legalidad con la educación.