Números al aire

Candidaturas de ensayo

El primer paso suele ser tan importante como difícil y las candidaturas independientes no fueron la excepción. Los partidos abrieron un poco la puerta no por consideración a los ciudadanos, sino porque en algún momento más de un político podría necesitarlo para seguir "vigente".

Basta con un baño de pueblo durante tres años para que hasta quienes hoy son dirigentes de algún partido puedan regresar a la contienda como "independientes", con grandes ventajas porque ya saben cómo moverse en las entrañas del poder.

Las condiciones de competencia, en general, no son las mejores para quienes van sin el respaldo de un partido político. De entrada hay que tener conocimientos de Derecho Electoral para entender los 85 artículos que les dedica el Código Electoral, o en su defecto un abogado como asesor y otro contable; además de gran solvencia económica para dedicarse a la política de tiempo completo.

A diferencia de los demás, los independientes deben tener trayectoria en su municipio o distrito, con buena fama, respetados y representar una opción para ser tomados en cuenta, sin el respaldo de una marca-partido.

La única ventaja que tienen es que gran parte de los electores están cansados de los partidos políticos. El problema es que muy pocos podrán recorrer todo su municipio o distrito para convencer a los electores de votar por ellos.

En Texcoco, por ejemplo, hay que buscar a 339 mil 242 electores en 35 días y entablar diálogo directo para aclarar la diferencia del proyecto ciudadano, marcar las diferencias que tienen con los 11 partidos políticos, lo cual requiere de tiempo, estructura humana y económica.

Ningún independiente puede atenerse a los spots para presentarse a los electores. En promedio tendrán entre tres y cuatro anuncios diarios frente a 2 mil 876 de los partidos políticos. Nos podrán estar presentes en todas las estaciones de radio y canales de televisión.

Tampoco pueden aspirar a tener grandes cantidades de propaganda en prensa o medios alternos, no solo porque implica una alta disponibilidad financiera sino porque la ley establece que los ingresos de recursos públicos deben estar por encima de los privados.

Bajo esta premisa ningún candidato podrá ingresar a sus campañas más de 107 mil 930 pesos que sumados al financiamiento público les genera una disponibilidad de 215 mil 861 pesos, los cuales apenas les alcanza para pagar la producción del spot que se transmitiría en radio y televisión.

Es claro que las reglas inhibieron a centenas de aspirantes. De 43 que iniciaron el recorrido solo 11 están en campaña. Apenas el 0.78 por ciento de los participantes son "independientes". Ya solo falta que los electores voten y definan cuántos asumirán cargos de representación proporcional y que los partidos reconozcan que para los siguientes ejercicios las reglas deben ser depuradas, tomando en cuenta las experiencias que ha dejado este ensayo.

El objetivo no es que el poder regrese a los ciudadanos o se quede en los partidos, sino que haya condiciones para que lleguen las y los mejores opciones a encabezar los espacios de representación popular.