Números al aire

Adicciones previsibles

Preocupa saber que 2 millones 387 mil menores de edad necesitan rehabilitación por consumo de drogas y alcohol. Que el tema sea grave y urgente en un millón 798 mil 400 casos, donde están 152 mil 181 estudiantes de quinto y sexto año de primaria.

La corta edad de inicio no es nueva, desde hace varios años los Centros de Integración Juvenil encargados de atender a estos niños y adolescentes, han alertado y pedido más recursos para fortalecer y ampliar su atención, pero no les han hecho caso, hasta ahora que tienen el agua hasta el cuello.

A nadie le pueden sorprender estos números, si lo que se anuncia por todos lados es alcohol en todas sus formas, colores y sabores; si se presenta como factor de éxito, poder, dominio y sobre todo de diversión. Si ocupan un gran espacio en los anaqueles de cualquier tienda, si están disponibles para todos los bolsillos y las grandes ofertas son efectivas cuando se compra una caja o más, premiando el consumo.

Si las autoridades no hacen cumplir la ley y desde las 17:00 horas empiezan la fiesta rodeados de alcohol en las famosas tardeadas que se prolongan hasta el día siguiente por la falta de incumplimiento a los horarios de cierre; si el mayor delito electoral en muchos lugares es la entrega de credenciales de elector a menores de edad.

En la televisión, que sigue siendo el medio más consumido, en gran parte de la programación los principales personajes toman alcohol como si fuera agua, mostrándolo como parte de la buena vida, de status, poder y desinhibición. Lo mismo pasa con el uso de drogas, no hay programa donde la diversión no esté asociada a estas dos adicciones que 10 veces son fomentadas y solo una combatida.

Ya llegó el momento de prohibir la publicidad de bebidas alcohólicas y su consumo en los programas de televisión de cualquier edad, no solo en los infantiles, que la familia se involucre más y tenga claro que niños de 10 años no están listos para decidir por si solos ni para mantenerse al margen sanamente cuando es lo mismo que ven en sus hogares

También de destinar los recursos que realmente se necesitan a las áreas que valen la pena y que esto no quede como un problema imposible de atender que sea dejado de lado y nadie tome el toro por los cuernos.

Ya están actualizadas las cifras, ya se ubicó perfectamente el problema, hay que atenderlo lo antes posible, porque de no hacerlo en este sexenio en el siguiente las cifras pueden ser el doble, las necesidades mayores y las posibilidades de éxito muy escasas.

Ojalá no todo quede en un nuevo diagnóstico y se atiendan no solo los efectos sino también la raíz del problema que viene desde el hogar, las instituciones educativas, los medios de comunicación, la publicidad y sobre todo el interés de seguir acrecentando grandes capitales a costa de la salud y bienestar de grandes grupos.

De no resolverse hoy el problema mañana habrá mayores repercusiones, tanto para el sistema salud como para la seguridad, el aspecto social e incluso el familiar.

Las consultas y debates que se abrirán para abordar la despenalización del uso de la mariguana permitirán poner sobre la mesa no solo los beneficios, sino los daños, pero sobre todo una realidad que es latente y no únicamente afecta a los jóvenes y niños, sino a todos los sectores de la población.