Voces Ibero

Somos fenaquisticopios

La posibilidad de escribir el movimiento, etimología grecolatina del cinematógrafo, aparece en 1829 cuando Antoine Plateau descubre la imperfección en nuestro mecanismo de visión conocido como persistencia retiniana y que se explica en la sucesión de procesos químicos optográficos que mantienen en nuestro ojo imágenes impresas en tanto no llegue un nuevo haz de luz.

Creamos así una ilusión de continuidad siempre y cuando los intervalos de llegada de la luz sean iguales y menores a lo que dura la imagen impresa. Plateau llamó fenaquisticopio al dispositivo que reproduce el fenómeno, su nombre significa espectador ilusorio por el efecto engañoso del movimiento continuo.

La continua innovación logró desarrollar dispositivos utilizados como juguetes, el estroboscopio (movimiento en redondo), elzootropo (movimiento animal) y el praxinoscopio (observador de acción) hasta que Émile Reynaud (Francia 1844-1918) logró proyecciones animadas en público, las bautizó “Teatro óptico” y se trataba de una larga banda de poses dibujadas en un material transparente llamado cristaloide, proyectadas en una pantalla, lo que dio lugar a las célebres Pantomimas luminosas (París, 1892) como la historia de Pobre Pierrot, de tres personajes en 500 poses sobre una banda de 36 m y una duración de entre diez y doce minutos.

En 1892, Etienne Marye realizó junto con Georges Demeny los primeros labiofilms, los colocaron en un zootropo y lograron que un sordomudo entrenado para leer los labios pudiera reconocer el discurso pronuciado. En el cinetofonógrafo Edison incorpora la cámara fotográfica al fonógrafo que había inventado y posteriormente patenta el cinetoscopio que incorpora una banda de película para reproducir movimiento de cierta duración pero con el inconveniente de que sólo podía ser visto en forma individual.

Finalmente los hermanos Lumiere integran las anteriores ideas y experiencias en el cinematógrafo y logran en una misma máquina imprimir la banda de película en negativo para después hacerla pasar por una linterna de proyección y lograr reproducir las escenas en positivo.

Escribir el movimento en el lenguaje cinematográficonos ha convertido en fenaquisticopios, espectadores de las más increíbles ilusiones, incluso de las que jamás hayamos intentado imaginar.