Articulista invitado

La extraordinaria de Colima

Se vivió un proceso altamente competido, donde la única incertidumbre legítima fue el resultado que saldría de las urnas.

El domingo 17 de enero se celebró la jornada electoral extraordinaria para la gubernatura de Colima, luego de que el Tribunal Electoral anulara la votación ordinaria del 7 de junio de 2015. Esta elección extraordinaria fue también inédita, porque se trató de la primera a nivel local organizada en su totalidad por el Instituto Nacional Electoral (INE).

Desde que el 11 de noviembre inició el proceso electoral extraordinario, como determinó el Congreso de Colima, el INE dispuso apenas de 11 semanas para desplegar las tareas organizativas de una elección, salvaguardando los derechos de los ciudadanos y partidos políticos.

En Colima fueron convocados a votar 498 mil 531 ciudadanos en 903 casillas. El INE, capacitó y designó a 6 mil 321 ciudadanos para que integraran las mesas directivas de casilla. Así, una vez más, fueron los propios ciudadanos quienes se hicieron cargo del momento clave del proceso: instalar las casillas, recibir a sus vecinos y entregarles la boleta electoral, así como hacer el escrutinio de los votos.

El 10 de enero el INE organizó un debate entre los seis candidatos registrados. En materia de fiscalización, la autoridad electoral detectó 351 espectaculares de partidos, acudió a 91 eventos de campaña y realizó 12 visitas a casas de campaña. Con esa información y los informes de gasto de los partidos, se verificará el apego a la norma en materia de ingresos y egresos.

De cara a la jornada electoral se presentaron contratiempos que fue oportuno solventar. Un día antes de la votación, tres paquetes electorales fueron robados a tres ciudadanas designadas como presidentas de casilla. Oportunamente, el consejo distrital con cabecera en Manzanillo decidió que los electores correspondientes a esas casillas podrían sufragar en las más cercanas. Además, durante la jornada se interrumpió de forma temporal la votación en ocho casillas, pero los incidentes fueron resueltos y los votos de esos ciudadanos se contaron de manera normal.

En la totalidad de las 900 casillas instaladas hubo representantes de distintos partidos, así como observadores electorales en una tercera parte de las casillas. Fue una elección muy vigilada.

Para contribuir a dar información fiable en las horas críticas que siguen al cierre de las casillas, el INE dispuso la realización de un conteo rápido, que es un método muy fiable para estimar resultados, pues se hace sobre una muestra que recoge los datos reales de la votación consignados en las actas de escrutinio de las casillas. Apenas 2 horas 45 minutos después de concluida la votación, el presidente del consejo local del INE en Colima ofreció estos datos del conteo rápido:

PAN alcanzaría entre 39.03 y 40.27 por ciento; la coalición PRI-PVEM-PT-PANAL, entre 42.72 y 43.94 por ciento; PRD entre 1.76 y 1.96 por ciento; MC entre 11.49 y 12.19 por ciento; Morena entre 0.75 y 0.88 por ciento, y PES entre 0.39 y 0.53por ciento.

Por otra parte, desde las 19 horas del domingo comenzó a operar el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), que publica en internet el resultado de cada casilla conforme se recibe en la sede de cada consejo distrital y se captura. Además, publica cada acta digitalizada. Hacia las 3:41 de la madrugada del lunes, ya se había publicado 100 por ciento de las actas recibidas, dando estos resultados: Jorge Luis Preciado (PAN), 108 mil 604 votos (39.53por ciento); José Ignacio Peralta (PRI), 118 mil 772 (43.24 por ciento); Martha Zepeda (PRD), 5 mil 144 (1.87 por ciento); Leoncio Morán (MC), 33 mil 237 (12.1 por ciento); General Gallardo (Morena), 2 mil 246 (0.82por ciento); Gerardo Galván (PES), mil 217 (0.44por ciento).

El miércoles 20 de enero se hará el cómputo oficial en los consejos distritales del INE y el domingo la suma del total del estado en el consejo local. De ahí, se proporcionarán los resultados y la constancia de mayoría al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, quien calificará en definitiva la elección.

En Colima se vivió un proceso electoral altamente competido, donde la única incertidumbre legítima fue el resultado que saldría de las urnas, tal como corresponde en democracia.